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Economía

Los principales pantanos de riego están desde julio en emergencia

Finales de enero. Cada año, toca hacer la primera previsión para la campaña de riego en el Guadalquivir y los principales embalses arrastran desde julio una situación de emergencia, pues rondan el 30% de su capacidad. Aún queda tiempo, pero éste es el escenario inicial.

el 15 sep 2009 / 21:22 h.

Finales de enero. Cada año, toca hacer la primera previsión para la campaña de riego en el Guadalquivir y los principales embalses arrastran desde julio una situación de emergencia, pues rondan el 30% de su capacidad. Aún queda tiempo, pero éste es el escenario inicial.

La historia se repite y ya van cuatro años. Se aproximan las fechas para que el agricultor planifique las siembras de los principales cultivos de riego y los pantanos de la regulación general del Guadalquivir -cuyos recursos hídricos se destinan preferentemente al campo- vuelven a encontrarse en un nivel próximo al estado de emergencia. O llueve mucho de aquí a primavera, o las dotaciones de agua serán otra vez restringidas.

Casi calcada de mediados de enero de 2008 es la situación actual de los 15 embalses que configuran el sistema general del río. Sus aguas no están asignadas a comunidades de regantes concretas, y constituyen el aporte fundamental para el regadío.

Datos de la Agencia Andaluza del Agua -Andalucía comenzó el pasado día 1 a gestionar las competencias del Guadalquivir- indican que el nivel embalsado en esos pantanos ronda el 30%, y este porcentaje cabe circunscribirlo en un estado de emergencia arrastrado desde julio, cuando la elevada salinidad en los arrozales de las marismas sevillanas obligó a abrir las compuertas y, así, soltar recursos hídricos a mansalva para amortiguar el daño en las fincas.

Aunque pudiera parecer que ese 30% es un porcentaje alto, sus 1.500 hectómetros cúbicos se reducen considerablemente si descontamos las reservas legales para abastecimiento urbano y las medioambientales (los llamados caudales ecológicos). Estaríamos hablando de unos 600 hectómetros cúbicos susceptibles de asignarse al regadío. En la campaña pasada, con severas restricciones, se dieron 750, en la anterior, 850 y con pluviometría normal se han llegado a superar los mil.

Éste es el escenario que se le presenta a la Junta de Andalucía en su estreno como gestor de los riegos de esta cuenca y de cara, pues, a la Comisión de Desembalse, donde se aprueban las dotaciones para el campo. Tradicionalmente, la CHG (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir) convocaba una primera reunión de aquel órgano a finales de enero, con el objetivo de que los agricultores fueran haciendo su planificación de cultivos conforme al nivel de los embalses, si bien la cuantía definitiva del agua no se asignaba hasta la primavera.

Los principales embalses de la regulación general del río radican en las provincias de Jaén y Córdoba, y es aquí donde habrían de concentrarse las lluvias para que mejore la actual situación. De hecho, holgado es el nivel de los pantanos de Sevilla que no se adscriben al sistema, sino que están vinculados a comunidades de regantes específicas.

Por ejemplo, los agricultores que se nutren del pantano Pintado nada tienen que temer, pues roza el 60%, mientras que hay varios en las otras dos provincias que ni tocan el 20%.

Si se tienen en cuenta todos los usos (urbanos, agrícolas e industriales), el conjunto de la cuenca (47 embalses y 11 presas y centrales de derivación) acumula alrededor de 2.750 hectómetros cúbicos, en torno al 38% de su capacidad global.

Damnificados. A pesar de las menores dotaciones del año pasado, las principales cosechas se salvaron, demostrando la capacidad de ahorro que pueden aplicar los regantes. Sin embargo, hubo un cultivo muy perjudicado, el del arroz, ya que por su ubicación, en el tramo del río varios kilómetros antes de la desembocadura, es el último que se irriga y, además, sufre la entrada de las aguas saladas del Atlántico si el cauce no baja con suficiente volumen.

Así, la superficie total de arroz en Andalucía -la inmensa mayoría de Sevilla- se situó en la campaña pasada, recolectada en octubre, en 20.576 hectáreas, el 13% menos que en el ejercicio anterior y el 44% respecto a la media del periodo 2003-06, según datos de la Consejería de Agricultura. Y debido a los estragos de la sal, el porcentaje de recorte fue superior en las cosechas (-27% y -50%, respectivamente, hasta las 152.336 toneladas).

Y un caso más. El maíz, que exige un elevado empleo de agua, pese a que subió un 13% en siembras (con 26.690 hectáreas), estancó en 265.055 toneladas la producción.

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