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Los problemas de sueño pueden elevar la tensión arterial

¿Ronca? ¿Se queda sin respiración unos segundos durante el sueño? ¿Luego sufre somnolencia de día? Si responde afirmativamente a estas preguntas, vigile su tensión arterial. Un estudio del Hospital Virgen del Rocío sugiere que dormir mal eleva el riesgo de hipertensión.

el 15 sep 2009 / 00:05 h.

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¿Ronca? ¿Se queda sin respiración unos segundos durante el sueño? ¿Luego sufre somnolencia de día? Si responde afirmativamente a estas preguntas, vigile su tensión arterial. Un estudio del Hospital Virgen del Rocío sugiere que dormir mal eleva el riesgo de hipertensión.

Concretamente, esta fatal asociación se ha probado en 20 sevillanos que padecían apnea del sueño, esto es, un síndrome caracterizado por la interrupción momentánea de la respiración durante el sueño. En los casos graves, se pueden dar hasta 30 paros respiratorios a la hora, "unos 210 en un sueño de unas siete horas", calcula Francisco Capote, responsable de la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueño del Hospital Virgen del Rocío.

Las consecuencias no se hacen esperar. A la mañana siguiente, la persona siente una somnolencia diurna excesiva que resta calidad de vida y pone en peligro a los profesionales del volante, dado que se ha comprobado un mayor riesgo de accidentes de tráfico entre ellos. Más allá, "cada vez que dejamos de respirar baja el nivel de oxígeno en sangre y, por ende, se activa el sistema nervioso simpático que origina la hipertensión", explica Capote.

Ésta es la clave que resultó del ensayo en el que ha participado este especialista junto al doctor José Villar, director de la Unidad de Riesgo Vascular y Antonio Castellano, miembro del Laboratorio de Investigaciones Biomédicas del hospital sevillano. Aún así, las conclusiones "sugieren pero no demuestran la relación", añade Capote.

Y es que el proceso resulta más complejo ya que la hipertensión asociada a la apnea del sueño está provocada por la activación de un canal en determinadas células que actúa sobre la proteína B1. Dicho de otro modo, la apnea baja la concentración de esta proteína en sangre y determina una mayor contracción de las arterias que aumenta la tensión arterial.

Esta relación fue probada por los técnicos de Biología Molecular del Laboratorio de Investigaciones Biomédica del hospital, dirigido por José López Barneo. De ahí que el estudio en el que intervinieron los tres departamentos del Virgen del Rocío se centrara en demostrar si efectivamente así se producía en los humanos.

Para ello, Castellano certificó el nivel de la proteína B1 tras extraer una pequeña muestra de sangre a los 20 sevillanos incluidos en el ensayo. El doctor Capote estudió los patrones de sueño de estas personas y el doctor Villar controló los cambios de presión arterial mediante tomas de tensión en la consulta y una monitorización ambulatoria con un aparato portátil durante las 24 horas del día.

Por el momento, el doctor Villar sospecha que entre el 15 y el 20% de los diagnósticos de hipertensión tienen su origen en la apnea del sueño. Un porcentaje que varía si la enfermedad se ha detectado recientemente o si se habla de hipertensos de largo recorrido con mala respuesta al tratamiento habitual. "En estos casos, tengo la impresión de que fuera de las unidades de Hipertensión Arterial y Riesgo Vascular la apnea todavía no se considera causa de la hipertensión", advierte.

Dados los resultados positivos, el equipo se plantea un segundo trabajo en el que se comparará las analíticas y los patrones de sueño de un primer grupo de personas con apnea e hipertensión con otros dos que bien no padezcan el síndrome, bien no sufran hipertensión. "De este modo, las conclusiones serán definitivas", apostillan.

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