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Los que duermen en la calle

La cola de la calle Aniceto Sáenz es una torre de Babel que se sustenta gracias a la generosidad de las Hijas de la Caridad. En sus filas se hablan varios idiomas, aunque todos transmiten un mismo mensaje: la mendicidad que merodea sin rumbo por Sevilla, donde a diario duermen en la calle más de 200 personas sin hogar. Foto: Antonio Acedo

el 15 sep 2009 / 20:45 h.

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La cola de la calle Aniceto Sáenz es una torre de Babel que se sustenta gracias a la generosidad de las Hijas de la Caridad. En sus filas se hablan varios idiomas, aunque todos transmiten un mismo mensaje: la mendicidad que merodea sin rumbo por Sevilla, donde a diario duermen en la calle más de 200 personas sin hogar. Wilson es ecuatoriano y cuenta sus miserias mientras espera su turno en la puerta del comedor del Pumarejo: "Vine para trabajar en la construcción hace dos años. Ahora llevo meses parado y lo poco que gano haciendo chapuzas o con lo que me sale lo envío a mi familia. No tengo ni para pagar el alquiler del piso. ¿Mi casa? -sonríe con resignación- es el soportal de la calle Imagen".

Su caso no es el único. La batería de mantas y cartones que cada noche toman los soportales de la calle Imagen y Javier Lasso de la Vega retrata la viva imagen de la indigencia en pleno Centro. Allí varias decenas de personas pernoctan desde las diez de la noche. Antonio es uno de ellos. "El rito", dice, se repite cada noche: "Aquí ya nos conocemos todos. Llegamos y hacemos la cama con cartones que hacen de somier y mantas de sábanas contra el frío". Eso sí, no cogen el sueño hasta recibir la visita de los voluntarios de Cáritas, que les ofrecen leche, caldos y comida caliente para combatir el relente de la madrugada: "Con el estómago vacío se dan muchas vueltas", reconoce con guasa Antonio, mientras se reafirma en su negativa de acudir al centro de baja exigencia que el Ayuntamiento tiene habilitado en el Paseo de Juan Carlos I: "Allí sólo voy a ducharme cuando me toca".

Junto a Cáritas, miembros del Cecop Social del Ayuntamiento y voluntarios de asociaciones como el colectivo Voces se preocupan por estas personas sin hogar, "nada conflictiva", remarca Antonio Lora, portavoz de Voces. Lora aplaude la especial sensibilidad de las administraciones, aunque reivindica "más centros y más plazas para los indigentes", de quien asegura se tiene una imagen errónea, pues "no son conflictivos".

A duras penas, Lora y sus voluntarios tratan de convencer a los indigentes de la necesidad de acudir a estos centros "para asearse de vez en cuando y comer en condiciones". "Se trata de un colectivo poco comprendido -explica-, pues muchas veces se dice que duermen en la calle porque quieren, pero lo cierto es que nadie llega a esta situación por voluntad. Cada cual tiene su motivo".

Precisamente estos días Wilson, Antonio... a penas hablan de Navidad. La noticia de la muerte de uno por causas naturales en la Puerta de la Carne la pasada Nochebuena les recuerda "el peligro" a la que se enfrentan cada vez que se abrigan entre mantas y cartones: "Hace mucho frío, aunque lo peor es la lluvia. La humedad nos cala hasta los huesos", señala Wilson. Para ellos no hay ni pavo relleno ni uvas de la suerte ni turrón, aunque hasta los comedores sociales como el del Pumarejo y Pagés del Corro, en Triana, se adaptan estos días, en la medida de sus posibilidades, a la Navidad.

Más de 200 plazas. Mientras tanto, la Delegación de Bienestar Social y Cooperación del Ayuntamiento ofertará en el primer trimestre de este año que ahora empieza un total de 205 plazas para personas sin hogar. Tras varios meses de retrasos, las obras, que se iniciaron a finales de 2006, permitirán al albergue municipal ofertar 185 plazas, que se unirán a las 20 del centro del Paseo de Juan Carlos I. El nuevo albergue municipal que abrirá "en breve", aunque aún sin fecha fija, tendrá 35 plazas de emergencia, 67 de acogida de corta estancia, 18 módulos de inserción, 45 módulos familiares y 20 plazas de día.

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