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Una lección de unidad

Los rectores sevillanos lanzan un «grito» desesperado de ayuda para evitar que el sistema colapse. Exigen «valentía» a los gobiernos para que den carpetazo, dos años después, al RealDecreto que subió las tasas y paralizó la carrera docente.

el 30 abr 2014 / 14:26 h.

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rectores-sevilla «Aunque no hubiera mejoría económica, este acto tendría que producirse. Estamos en un momento crucial.Después de tres años de descapitalización científica y docente, hemos llegado a unos niveles casi casi insuperables». El rector de la Pablo de Olavide, Vicente Guzmán, acompañado por sus colegas de la Universidad de Sevilla y la Internacional de Andalucía,Antonio Ramírez de Arellano y Eugenio Domínguez, respectivamente, puso ayer palabras al «grito» desesperado lanzado por los rectores sevillanos –simultáneamente en un acto celebrado en todas las universidades públicas y privadas de España– ante el efecto demoledor que el RealDecreto 14/2012 está teniendo en el sistema universitario. Y esos efectos no son palabrería. En investigación, el recorte ronda el 40% en los últimos dos ejercicios. En el caso de la Olavide, cuentan con 40 becarios menos y hay una preocupación creciente por el futuro de los Ramones y Cajales, unos investigadores de altísimo nivel por el volumen de fondos que captan en el ámbito internacional. El panorama en el profesorado es el siguiente: 400 docentes con méritos reconocidos por el Gobierno para seguir promocionando en la Universidad y a los que ese mismo Gobierno impide ese ascenso en virtud de la aplicación de la tasa de reposición (solo se puede cubrir una de cada diez jubilaciones). La Olavide tiene en esta situación de «precariedad insoportable» a 93 profesores, un 18% de la plantilla de PDI a tiempo completo. La Universidad de Sevilla tiene taponada la promoción de 300 docentes. En relación a los estudiantes, es cierto que el número de becas concecidas ha subido, pero tampoco es menos cierto que la cuantía es menor que el curso pasado. Aunque las variables que ha introducido el ministerio de José Ignacio Wert hacen que el cálculo sea un auténtico galimatías, podría aventurarse una pérdida media de 1.000 euros de beca con respecto a lo que los becarios percibieron el curso pasado: de un máximo de 6.200 euros a poco más de 5.000. El rector de la Universidad de Sevilla llamó la atención, además, sobre un hecho que viene a desmentir el compromiso del Gobierno de Rajoy de premiar a los mejores expedientes. «De los 20 mejores estudiantes de nuestra Universidad, 14 de ellos han recibido menos beca que el año pasado, otros tres sí que han obtenido más y a otros tres ni siquiera se les ha contestado», señaló Ramírez de Arellano, cuando queda poco más de un mes para finiquitar el curso actual. En el texto de la Conferencia de Rectores, estos consideran que las medidas recogidas en el RealDecreto –para el que pidieron su carpetazo– que afectan a los jóvenes son «especialmente dolorosas y difícilmente justificables por su mínimo impacto económico». En relación a la tasa de reposición, consideran que esta «cercena las perspectivas de los profesores y minan la motivación», así como ha «llenado la Universidad de figuras y plazas interinas y precarias». Los rectores volvieron a reclamar unos precios públicos «accesibles y razonables», sobre todo en alusión a los másteres. En este punto, los máximos responsables académicos en Andalucía reclamaron a la Junta «valentía» para abordar una rebaja de las tasas y evitar así que este tipo de estudios sean solo accesibles para aquellos que tengan dinero para costeárselos. Porque la pregunta la dejó planteada encima de la mesa el rector de la Olavide: «El Gobierno de la Nación y el autónomico deben dejar claro ya si somos un sistema que merece la pena amparar y proteger en este país. Queremos contribuir al desarrollo de España, pero sin dinero, sin personal ni estudiantes no podemos hacerlo. Este es más un grito de ayuda que una reivindicación». El aldabonazo de ayer, el segundo en dos años, se produce a las puertas de una campaña electoral (elecciones europeas del 25 de mayo). Pero ni elecciones europeas ni estrategias de desgaste al Gobierno, según los rectores, es lo que impulsa este plantón. Tras dos años en los que «nos hemos plegado a las indicaciones» de ajustes y contención del gasto, los rectores reconocieron sentirse «decepcionados y frustrados». «Hemos atendido las medidas que se nos imponían por responsabilidad, pero en este tiempo los avances han sido ningunos. Jamás hemos sido escuchados», se lamentó Ramírez de Arellano. En realidad, los rectores no tienen interlocutores válidos a los que dirigirse, porque ni Hacienda se hace cargo, ni Educación les da soluciones, ni Rajoy ni Soraya Saenz de Santamaría responden a sus peticiones de diálogo. Desde febrero esperan que, al menos, respondan a la carta que se les remitió desde la Conferencia. El rector de la UNIA, el más ligero de equipaje de los tres rectores al no ser una Universidad al uso, no dudó en reconocer que se sentía estafado: «Con 44 años de servicio y con todos los sexenios de investigación posibles, cobro un 30% menos. Y me puedo sentir un privilegiado porque los que trabajan conmigo lo hacen en condiciones ínfimas y precarias.Siento una enorme decepción. Nunca he vivido una agresión tan importante a la institución a la que le he dedicado toda mi vida». Y si alguien pensó que el malestar de las universidades es solo con el Gobierno central, el rector de la Universidad de Sevilla se encargó de puntualizar. «El Gobierno andaluz debe mover también ficha cuanto antes, ser valiente y asumir responsabilidades. Que adecúe los precios de los másteres y que convoque, como le hemos pedido en reiteradas ocasiones, las 40 plazas de ayudante doctor que están en nuestra Relación de Puestos de Trabajo y no son un problema presupuestario». Nuevamente, Ramírez de Arellano puso el énfasis en la necesidad de que se ponga fin a los problemas de financiación y tesorería, recordando que los presupuestos de las universidades han sufrido un tijeretazo cercano al 15%.   «autonomía secuestrada». ¿Los rectores han dado este paso al detectar un malestar creciente dentro de sus comunidades? ¿Actuarán como muros de contención? ¿Se barruntan movilizaciones? El rector de la Olavide enmarcó dentro de lo lógico que dos años después del RealDecreto «haya movilizaciones. Esto tiene que cambiar de una manera u otra. Y nosotros no somos muro de contención de nada, somos comunidad universitaria». Su homólogo en la Hispalense apostilló: «Gestionamos un servicio público y representamos a 2 millones de personas». Por eso, sentenció, «reclamamos que nos devuelvan nuestra autonomía, permítanme que lo diga así, secuestrada».

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