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Los Remedios huérfanos de Cigarreras

Ni aplausos ni (casi) llantos. La lluvia se ceba con el Jueves Santo y a nadie le sorprende

el 21 abr 2011 / 19:10 h.

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Las Cigarreras, sin salir de casa. / J. Palanco (Atese)

No le sonríe la estadística a Las Cigarreras. Haciendo recuento, durante los últimos 10 años hasta en cinco ocasiones han tenido que quedarse en el templo por la lluvia. Tal vez por ello los casi 500 nazarenos que al mediodía de ayer ocupaban la capilla de la Fábrica de Tabacos vivían, al menos de puertas hacia fuera, la situación con un estoicismo poco común.

En lugar de las sempiternas lágrimas y miradas perdidas en el infinito, gestos de comprensión y una riada de nazarenos rezando sus preces ante los titulares. Por eso cuando el hermano mayor, Antonio Perianes, tomó el micrófono para confirmar la mala nueva, nadie rompió en aplausos. Silencio resignado para una decisión que no podía ni debía ser otra.

"Hemos decidido no realizar la estación de penitencia (...) La capilla abrirá sus puertas a las cinco de la tarde para que quienes quieran puedan disfrutar de los pasos", pronunció en tono lacónico el máximo representante de la corporación. Ni tan siquiera valoraron la posibilidad de aplazar la decisión media hora más tarde. No hacía falta. "Los partes meteorológicos no dan tregua, no tenemos la más mínima posibilidad. Cualquier decisión que no sea la de no salir es una temeridad", diría después a los medios de comunicación mientras que recibía los abrazos de sus compañeros.

Perianes, para quien este año finaliza su periodo como hermano mayor, hubiera querido despedirse con un mejor sabor de la boca. Pero el cielo, cada vez que amanece un Jueves Santo, es tozudo y el suelo acaba por estar empapado de agua. Sólo restó, pasados pocos minutos de las tres de la tarde, profundizar en el silencio del recogimiento y retirarse. Las tres bandas propias de la hermandad -dos de cornetas y tambores y una de música- acabaron por dispersarse y el poco público que aguardaba de manera ordenada buscó el cobijo de las cafeterías cercanas a la espera de acceder a la capilla un rato después, cuando las puertas se abrieron para recibir visitas hasta pasadas las nueve de la noche.

Con la esperanza puesta en obtener la titularidad del templo que les acoge y con la tarea de renovar la junta de gobierno es de esperar que a los 1.900 hermanos de Las Cigarreras se les pase rápido el año de espera hasta el próximo Jueves Santo.

Tantas ganas tenían ayer de haber disfrutado de la cofradía en la calle que ni siquiera se desmontó el altar de insignias. Los numerosos sevillanos, desdichados turistas (ésta no es la Semana Santa que han visto en Youtube) y fieles disfrutaron de todo el tesoro que sacan a la calle en el interior de la capilla. Algunos, además, se llevaron a su casa una estampita, gentileza de un cariacontecido monaguillo dispuesto a dejar vacía su copiosa cesta.

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