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Economía

Los retrasos en el A400M obligan a reforzar la dirección de San Pablo

El director del Centro Bahía de Cádiz de Airbus asume también la planta de ensamblaje sevillana

el 02 dic 2014 / 13:00 h.

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El A400M fue el programa que tiró del carro de la industria aeronáutica regional en 2013. El A400M fue el programa que tiró del carro de la industria aeronáutica regional en 2013. Prudencio Escamilla, director del Centro Bahía de Cádiz (CBC) de Airbus Defence & Space, ha asumido también la dirección de la planta de ensamblaje final (FAL, Final Assembly Line) de San Pablo, en Sevilla, con el objetivo de solucionar «las tensiones surgidas en la línea de producción y en la cadena de suministro», unos «problemas puntuales», según la multinacional aeronáutica, que están produciendo retrasos en las entregas de los A400M, aviones de transporte militar que se ensamblan en Sevilla. De esta forma, la empresa refuerza la cúpula de la FAL, que seguirá teniendo a Juan Silva como director, pero bajo la supervisión de Escamilla. Fuentes de Airbus Defence & Space explicaron a este periódico que no es un relevo y que Escamilla, que seguirá al frente del CBC, «liderará ese grupo» de forma «temporal» por su «amplia experiencia» y hasta que se subsanen dichos «problemas puntuales». El fabricante europeo achaca estas «tensiones» en San Pablo al fuerte incremento de la producción, «que se ha multiplicado por dos». «Sería raro –sostienen desde la fábrica– no tener problemas, es natural por esta fuerte subida de la producción en una línea con tan alta tecnología». «La plantilla está llena de profesionales excelentes y vamos a demostrar que somos capaces de hacer todo lo que nos pida», defendieron. Lo cierto es que el fabricante europeo Airbus, con 1.400 millones de euros de beneficio neto, un 16 por ciento más, en los primeros nueve meses del año, ha reconocido riesgos en el programa del A400M, del que admite retrasos sobre el calendario de entregas a los países que achaca a demoras en la cadena de suministro del avión desde Bremel. Por ello este año se han entregado cinco aeronaves –tres a Francia, una a Turquía y otra al Reino Unido– y hay una previsión de entregar otros dos aparatos, el primero alemán y otro turco. Difícilmente se alcanzarán los once previstos este año. Desde la compañía se insiste en que se está mejorando la cadencia de producción y que «la secuencia de las mejoras progresivas y de las entregas se encuentra en negociación con los clientes». Por otro lado, se está evaluando el consiguiente impacto sobre los costes –si se demoran las entregas, también lo hacen los ingresos vinculados a ese hito–, algo de lo que la compañía recogerá en las cuentas del ejercicio 2014. Por otra parte, la comunicación de resultados de la compañía advirtió de la entrada en vigor –desde el pasado día 1 de noviembre– de una cláusula recogida en el contrato que firmó el fabricante con los siete países clientes mediante la cual se permite ejercer el derecho de cancelación contractual. Airbus Defence & Space consideró «altamente improbable» que se lleve a cabo ese derecho de cancelación, pero la multinacional no aclaró qué condiciones o requisitos deben darse para que un país anule alguno de sus encargos. Fuentes del constructor insistieron cuando se presentaron las cuentas trimestrales que hay que enmarcar estas dificultades en «la complejidad» del programa de un avión «totalmente nuevo», puesto que se están registrando demoras en la incorporación de algunas capacidades militares «que los países quieren para ya», pero que aún no están instaladas en el avión, con una configuración básica.

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