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Los Reyes andaluces eran de Utrera

José Antonio Reyes demostró que aún guarda mucho fútbol y que si quiere, puede.

el 06 ene 2013 / 00:20 h.

El Papa dijo hace poco que los Reyes tuvieron su origen en Andalucía. Y ayer quedó claro, al menos para la parroquia sevillista, que vino directamente desde un pueblo llamado Utrera para regalar al sevillismo lo más grande que se puede recibir la noche de Reyes: ilusión.

El canterano sevillista, que desde que llegó hace ahora un año cuenta más partidos malos que buenos, demostró anoche que si quiere puede. Está llamado a ser el líder de este Sevilla que deambula apenas sin alma por la clasificación aunque sabe que puede rendir muchísimo más. No sabemos bien el techo, pero más de lo que ha dado hasta ahora seguro que sí.

Y parece que Reyes quiere. Lástima que de momento lo demuestre con cuentagotas pero ayer se echó el equipo a la espalda, lo supo mover y supo buscar con maldad la meta rival. No fue un partidazo, ojo, pero sí dejo muestras de talento que al menos ilusiona al sevillismo, salvó seguramente el puesto de trabajo de Míchel y dejó abierta la puerta a la esperanza.

No es el niño descarado que deslumbró durante su aparición en la élite del fútbol, pero quien tuvo retuvo y José Antonio aún guarda mucho fútbol en sus botas, y en su cabeza. Tiene la sartén por el mango y con un destello es capaz de cambiar radicalmente el rumbo de un partido. Esperemos que siga enchufado como el día de ayer y no se vuelva a diluir como un azucarillo. No obstante, y dejando a un lado el empeño y las ganas que demostró el equipo en la segunda parte, los primeros 45 minutos del abono dieron motivos más que suficientes a los sevillistas para que, visto lo visto esta temporada, se fueran del estadio y rompieran el abono por la mitad.

Desconozco por qué sale el equipo tan apático, sin alma y como si la cosa no fuera con ellos. El entrenador y los jugadores son los únicos que tienen la respuesta pero aunque se queden con lo bueno del partido -que ha sido una victoria in extremis ante el colista- deben reflexionar sobre qué ocurrió en el primer tiempo.
Ahora sólo queda ser optimistas, esperar a que las ventas de jugadores -si las hay finalmente- no mermen el nivel deportivo de la plantilla y que los jugadores sigan viendo la estrella que les enseñó el camino una noche de Reyes.

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