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Los robos de cobre en las farolas de la SE-30 cuestan 360.000 euros

En los dos últimos años han sustraído 45.500 kilos de cables en los accesos a la ciudad.

el 28 feb 2015 / 10:21 h.

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bin_34096268_con_16765275Circular de noche por las carreteras de acceso a la ciudad, exclusivamente a la luz de la luna, puede sonar romántico, pero no deja de ser un peligro para los conductores sevillanos y una situación que en los últimos años se repite cada vez con más frecuencia en diversos tramos de la red viaria de la capital. Aunque en algunos círculos se ha difundido la leyenda urbana de que el motivo de este apagón es la búsqueda de ahorro energético por parte de la administración, lo cierto es que no se trata de una medida deliberada. La causa es otra. Desde que comenzó la crisis económica, se han disparado los robos del cableado y otros elementos metálicos. La circunvalación de la capital hispalense y sus carreteras de acceso suman más de 4.200 puntos de luz, donde en los últimos años se vienen sufriendo «continuos robos de cables y equipos eléctricos, además de elementos metálicos», lo que ocasiona que en algunos momentos se queden a oscuras algunos tramos en Sevilla, según informó a ElCorreo un portavoz delMinisterio de Fomento. El valor de lo sustraído en estas vías en los años 2013 y 2014 ascendió a 276.000 euros y 85.770 euros, respectivamente. Este elevado coste responde a la necesidad de reponer más de 44.500 kilos de cobre y de otros tipos de materiales, a los que hay que sumar distintos elementos de acero, barreras con mallas, postes de señalización, iluminación y separadores. Además, cada vez que las autoridades detectan la desaparición de algún objeto o son alertadas de un nuevo apagón por estas causas, se denuncian los hechos ante la Guardia Civil, que es la encargada de abrir una investigación, que no siempre acaba con la detención de los responsables. Según detallaran las citadas fuentes, las zonas más afectadas son el Puente de Juan Carlos I, el nudo de Camas Norte de la SE-30, el tramo de la A-49 entre Tomares y la Pañoleta, la salida hacia Cádiz, y el nudo del Polígono de la Carretera de la Isla, así como todos los pasos superiores de la A-4 y los nuevos tramos que se están construyendo de la SE-40. Ante este incremento de los robos, Fomento se ha planteado qué medidas tomar, si bien ha concluido que es inviable poner vigilancia a lo largo de toda la red. «Los hurtos se producen en las franjas horarias de menor tráfico. Acceden al cableado desde las arquetas o los mismos báculos de alumbrado y tiran de los cables con medios mecánicos para arrancarlos. Esto condiciona que a la hora de realizar los arreglos y reposiciones se tarde más o menos. Depende de la envergadura del incidente», apuntaron desde Fomento. Una vez advertido y denunciado el robo, la demarcación de carreteras debe cargar al presupuesto del ministerio nuevos créditos ordinarios de conservación, lo que lleva una tramitación y un tiempo. Puede llegar a ser necesaria, en algunos casos, una contratación específica de reparación. Esto es lo que motiva el tiempo que un tramo determinado pueda llevarse a oscura semanas. No obstante, aunque la iluminación no vuelva de inmediato, en cuanto se observa una sustracción, Fomento ejecuta «mejoras en el tramo, en el balizamiento y se repintan todas las marcas viales para que la visibilidad sea mejor, mientras se arregla el alumbrado», señaló el portavoz. Esta oleada de robos ha llevado al ministerio a aprovechar los trabajos de colocación de nuevo cableado para reforzar la seguridad de los puntos de iluminación, mediante arquetas cimentadas. «Lo ponemos cada vez más difícil a los ladrones, pero es cierto que también ellos desarrollan nuevos métodos», añadieron. En cuanto a si es cierto que hay zonas del alumbrado que se apagan para ahorrar en la factura energética de la administración, desde el ministerio admitieron que en algunos tramos, con poca incidencia de tráfico y accidentes, se ha permitido reducir «un poco» la iluminación, pero nunca en puntos sensibles de entrada a las ciudades.

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