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Los Rubia se hacen de oro

La del lunes no fue una noche cualquiera para el Parque Alcosa. Un millón y medio de euros rondaba repartido por los bolsillos de algunos de sus vecinos. Había tocado el cupón de la ONCE. 35.000 euros a cada boleto. Familias como los Rubia o los Povea amanecían ayer con la resaca de la fiesta y la alegría por el premio.

el 16 sep 2009 / 02:58 h.

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Haciendo las cuentas de qué iba a pagar primero pasó Marisa la noche del lunes. Eran las tres de la madrugada y había sido una noche larga. "Estaba echando el cerrojo de la tienda como todas las noches cuando llegó un cliente y me lo dijo: nos había tocado el cupón". Nada más y nada menos que 35.000 euros a las cinco cifras de cada boleto; lo que para Marisa Rubia ascendía a 105.000 euros -el boleto de su madre, el de su marido y el de ella-. "Lo primero que haremos será pagar las deudas; lo segundo, pasar nuestro primer verano de vacaciones como Dios manda", contaba esta joven de 27 años. Será la primera vez que el mes de agosto cierre el negocio que tiene en la calle Alfonso Marañón, en el corazón de Alcosa.

"Con este dinero no nos volvemos millonarios pero sí que nos va a servir para algún que otro capricho y, sobre todo, para tapar agujeros". Margarita, la madre de Marisa, atendía ayer a los clientes con otra cara. "Llevamos años jugando y nunca nos ha tocado nada", decía mientras le daba media docena de huevos a Luisa, otra de las agraciadas. A su lado, Pedro, también cliente habitual de la tienda, pedía un nuevo cupón. "¿Te imaginas que vuelve a tocar otra vez?", al mismo tiempo que Amparo se maldecía por no haberlo comprado el día anterior. "Compro siempre y ayer no lo hice, también es mala suerte". Y es que en el pequeño negocio de Marisa y Margarita se han repartido 40 de los 42 boletos premiados. "Todos los días le compro a la quiosquera de la ONCE los cupones. Elijo el número que me gusta y los vendo aquí en la tienda entre la clientela, y los que sobran me los quedo yo", explica la joven comerciante.

Por eso casi todo el premio quedaba en familia o entre los vecinos de la calle, que ayer re reunían bajo el toldo en el que se leía Alimentación para felicitarse, relatar el momento en el que se supieron agraciados y hablar de la fiesta de la noche anterior. "Hoy, además, de chucherías o leche, también se está vendiendo alegría".

Otros dos boletos premiados iban para la familia Povea, para José y Daniel, camareros de un bar del barrio. "Lo primero que haré será pagar el bautizo de mi niña, que viene en camino", explicaba Daniel de tan sólo 24 años. Su padre, José, comprará un monovolumen, "porque somos mucho de familia y no cabemos en el coche". El resto será "para pagar las deudas".

A pesar de la alegría y de la fiesta de la noche anterior, ni unos ni otros han dejado de atender sus obligaciones.Marisa abría ayer la tienda a su hora -con la resaca acumulada- y cerró a la misma de todos los días; y Daniel y Pepe acudían al Bar Giralda donde trabajan para hacer lo mismo de siempre: atender a los clientes. "Esto no nos retira, pero ayuda", afirmaba el primero.

Alcosa ha recibido este premio como una auténtica lluvia de millones. "Como agua de mayo", decía una de las vecinas. No es para menos, "es un barrio de gente obrera en la que muchos necesitan un empujoncito". La bruja de oro de Alcosa, Ana Vico, la vendedora de cupones que ha repartido suerte relataba así por qué le gusta dar premios aquí. Por eso "y porque las ventas crecen bastante los días siguientes". Su quiosco, en plena Avenida de Chiva, es de los más transitados del barrio.

Un letrero hecho por el marido de Ana lucía ayer desde primera hora en el quiosco atrayendo a clientes habituales y a algún que otro curioso. "Señora, ¿cuánto dice que ha tocado?", gritaba uno de los trabajadores de los comercios cercanos. Para Carmen ha sido un disgusto muy grande. "Suelo comprar todos los días, y ayer que no llevaba, tocó". Las 200.000 pesetas que en 1973 llegaron a sus bolsillos -también gracias a la ONCE- y que le permitieron comprarse un piso en el barrio ya quedaban lejos. "Hay que pagar muchas cosas; me hubieran venido muy bien, pero bueno habrá que seguir intentándolo".

Sea como sea, esta semana será distinta para esta barriada obrera. La fiesta, "la reserva de las vacaciones", la alegría y "la ilusión porque vuelva a tocar otra vez" han hecho que para muchos vecinos mayo sea un gran mes. "De los mejores de los últimos años". Ahora, sin olvidar que el 34.612 es su número de la suerte, seguirán tentando a ésta. "Si no se intenta, seguro que no toca".

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