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Los sevillanos más cantarines

El parque del Alamillo es el ‘barrio’ preferido por las aves. Hay censadas 77 especies diferentes. El ruido, los animales domésticos y las torres de alta tensión, los mayores enemigos de la avifauna

el 07 dic 2010 / 20:18 h.

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Ellos también son vecinos de Sevilla y por eso cuentan ya con un censo oficial en el que se detalla dónde viven, cómo son los barrios en los que habitan y los principales riesgos con los que se topan. La Universidad de Sevilla ha editado la segunda edición de Calles aladas, una obra coordinada por el catedrático de Ecología Manuel Enrique Figueroa Clemente, en la que se avisa a quien quiera oírlo de que el ruido de las carreteras (fundamentalmente de la SE-30), los animales domésticos, el riesgo de atropellos, las torres de alta tensión y la ocupación masiva de los parques por parte de los sevillanos durante los fines de semana ponen en serio peligro a la avifauna hispalense.

Los hay de todo pelaje, colorido, tamaño y procedencia. Pero la mayoría tiene algo en común: su barrio preferido es el parque del Alamillo ("ejemplo paradigmático de cómo elaborar una teoría sobre un espacio periurbano y tratar de llevarla a la práctica", elogia la publicación).

En este pulmón verde metropolitano habitan 77 especies diferentes de aves, seguido muy de lejos por los parques Infanta Elena, Tamarguillo y Miraflores, con una treintena de especies. "La alta diversidad de aves en estos cuatro parques -apuntan los expertos- se debe en parte a que cuentan con importantes zonas húmedas (estanques y lagunas), lo que los convierte en los más diversos y mejor conservados y preparados para acoger a la avifauna".

Estos cuatro puntos verdes "podrían actuar -señala la investigación- como zonas exportadoras de aves, ya que en ellos además crían numerosas especies". Y si hay un barrio tranquilo para las aves, ése es el parque de San Jerónimo, al igual que el del Guadaíra, "una zona con gran potencial que no ha sido colonizada aún adecuadamente por las especies".

Los científicos proponen una serie de medidas con las que mejorar la conservación de la población alada. Y la primera de ellas tiene como destinatario a los ciudadanos: "Deberían ser más cumplidores de la normativa municipal y autonómica, especialmente en relación a animales domésticos sin vigilancia (perros y gatos incontrolados. Sobre éstos últimos, piden a la administración un control de las poblaciones debido a su gran capacidad reproductora)".

Además de la instalación de comederos, bebederos y nidos artificiales en jardines, ventanas, balcones o terrazas, los expertos reclaman "adecuar las podas a las necesidades de las aves" mediante "talas parciales, más selectivas, que permitan la continua adaptación de la avifauna residente", así como un seguimiento de las especies invasoras y exóticas.

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