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Los sevillanos toman las setas tras cinco años de obras

el 30 dic 2011 / 20:54 h.

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El 27 de marzo de 2011, por fin, se inauguraron las setas. Después de 1.825 días de obras, duras críticas y mucha polémica. El proyecto Metropol Parasol de la Encarnación no estaba terminado del todo, pero el alcalde, el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, lo inauguró en el límite legal -a dos meses de las elecciones-. Era su proyecto estrella y acumuló casi cuatro años de retraso. Eso sí, acabó con más de tres décadas con un solar en pleno Centro totalmente olvidado. Tras el estreno, nadie quedó indiferente y, con el paso de los días, cada vez son más los admiradores del diseño del arquitecto alemán Jürgen Mayer.

A finales de año, por fin los locales comerciales están ocupados y el mercado de la Encarnación, tras 37 años de provisionalidad, registra entre un 20% y un 30% más de ventas, así como el doble o más de afluencia de público, según los comerciantes de la plaza de abastos, que está lidiando la crisis gracias a la mudanza bajo las setas.

El ensamblaje del pino finlandés complicó el proyecto por una decisión que venía de atrás. Y es que hasta un año después de haber contratado a Sacyr y al arquitecto no comenzó la redacción del proyecto de ejecución, clave para comprobar la viabilidad de la obra. Entonces, ya se había firmado un contrato de concesión privada (por 40 años) y una subvención de 25 millones de euros a Sacyr. Pero nadie comprobó si el diseño de la cubierta de Mayer era viable. Se empezó a ejecutar la cimentación basándose en los cálculos del proyecto inicial, no del definitivo, así que la ingeniería Ove Arup concluyó en mayo de 2007 que la estructura del proyecto básico no era realizable. De nada de esto informó el Ayuntamiento en vísperas de las elecciones locales de 2007. Entonces, según el secretario municipal, debió pararse el proyecto. Pero Sánchez Monteseirín logró con su voto en el Pleno que las obras se acabasen, desoyendo al Consejo Consultivo de Andalucía, que dictaminó en contra de la segunda modificación presupuestaria (de 30 millones).

El coste se disparó de 51,2 a 89,7 millones. A lo que hay que sumar los 12 gastados en las obras previas de emergencia en el solar, así como los gastos futuros que tendrá el Ayuntamiento. Ahora negocia con Sacyr cómo compensarle que los sevillanos no paguen por subir al mirador.

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