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La ‘tijera’ duele más a los padres que al profesorado

El seguimiento de la huelga fue prácticamente total entre los alumnos de todas las edades, incluidos los universitarios, mientras que cuatro de cada cinco maestros no secundaron el paro

el 24 oct 2013 / 12:26 h.

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Los sindicatos de la enseñanza, las federaciones de padres y madres y los estudiantes se unieron en una manifestación que recorrió ayer la Ronda Histórica de la capital hispalense. / J.M. Paisano (Atese) Los sindicatos de la enseñanza, las federaciones de padres y madres y los estudiantes se unieron en una manifestación que recorrió ayer la Ronda Histórica de la capital hispalense. / J.M. Paisano (Atese) (FOTOGALERÍA. Manifestación en Sevilla. Fotos de J.M. Paisano) (FOTOS DE LOS TUITEROS. Manifestación en Sevilla) Aulas vacías en las que solo se escucha el sonido del viento golpeando las ventanas. La Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla está desierta a mediodía, nada que ver con otras jornadas a la misma hora. Apenas unos pocos chavales –pueden contarse con los dedos de una mano– ocupan algunos bancos del foso de este centro con aire penitenciario. “En mi clase hemos votado venir únicamente a una clase porque tenemos el parcial muy cerca y la profesora nos dijo que no iba a hacer huelga, pero luego iremos a la manifestación porque estamos de acuerdo con la protesta”. La que habla es Lorena, que junto a Jose e Irakli cursa estudios de Derecho y ADE. Constatan una realidad que es evidente a los ojos de cualquiera. “Las facultades están vacías y apenas se están dando clases, aunque es cierto que los que han venido llenan los búnkeres [salas de estudio]”, relatan. En la conserjería de la Facultad denuncian que había alumnos a primera hora de la mañana, aunque muchos se han ido por la intervención de piquetes informativos que han interrumpido las distintas clases que se estaban impartiendo en ese momento. Entre la comunidad universitaria la huelga ha calado de lleno. Pocos estudiantes no solo en las aulas, sino también en zonas comunes como las cafeterías. Sin embargo, en la conserjería de Derecho aseguran que tampoco hay tanto cambio respecto a un día normal. “Es verdad que faltan alumnos pero hay muchos profesores y las clases están abiertas”, aseguran las trabajadoras de este departamento, quienes insisten en que “mucho, mucho, no se ha notado”. Opinión bien diferente tienen en la cafetería de dicha facultad. “¿Qué no se nota? ¡Anda que no!”, dicen los camareros, que reconocen que los jueves suelen ir menos estudiantes al centro, aunque “con la huelga esto parece un desierto”. “Cuando no están aquí están en la cafetería de enfrente [Marbella] tomando el sol; allí casi nunca hay veladores libres y mira hoy”. Lo cierto es que solo tres están ocupados. Enfrente, una chica que promociona las tarifa de una compañía telefónica a las puertas de la facultad de Económicas y dice que la afluencia no tiene nada que ver con la de otros días. “Está todo vacío”, concluye. facultad-economicas-vacia La comunidad educativa sevillana se unió ayer contra la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), aunque ciertamente hubo mayor implicación de los padres de los alumnos y de los estudiantes de Bachillerato y universitarios (96% de seguimiento) que de los profesores. Bien escudados en la pérdida de un día de sueldo, bien porque no estaban de acuerdo con la protesta, bien se encuentran “hastiados” ante un continuo cambio de leyes, fueron mayoría quienes no abandonaron sus puestos de trabajo –solo el 20% secundó la huelga en Andalucía–. Los motivos para ir están muy claros para los que no están de acuerdo con la política educativa del Gobierno: la subida de las tasas, el recorte de las becas o el ataque “directo” al principio de igualdad que debe regir en la escuela, fundamentalmente en la pública, son algunos de ellos. Un ejemplo de ellos es el Sor Ángela de la Cruz, colegio público situado en la calle Maestro Quiroga y donde nueve de cada diez niños no acudieron a clase, aunque sí tres de cada cuatro profesores. Nada de ruido en una mañana poco habitual en este centro ubicado en el Casco Histórico de la capital hispalense. “El colectivo de Ampas se ha organizado para montar una ludoteca alternativa para aquellos padres que quisieran apoyar la huelga pero que no tuvieran dónde dejar a sus hijos por el trabajo”, explican fuentes de la dirección del colegio sevillano. No solo han participado de esta iniciativa los padres del Sor Ángela de la Cruz, sino que también han respaldado la ludoteca llevando a sus niños los de otros centros como Huerta de Santa Marina, El Valle o Macarena. La participación en la capital ha sido desigual dependiendo del centro, aunque en todos se ha hecho notar la jornada de huelga. Es el caso del Capitán General Julio Coloma, en Pineda, donde, según fuentes del profesorado, han acudido alrededor del 50% de los maestros y un porcentaje algo menor de alumnos. No solo en la capital se vieron ejemplos de este tipo. De hecho, poco seguimiento tuvo también la huelga en el colegio público Nuestra Señora de la Antigua de Almensilla. “Yo no he ido hoy [por ayer], pero el miércoles, de 30 compañeros, solo confirmamos que iríamos a la huelga cuatro”, señala uno de los maestros del centro educativo, quien reconoce que son muchos los que esgrimen el motivo de la pérdida de un día de sueldo –entre 80 y 100 euros según el cargo– para no secundar la convocatoria, si bien después apoyan distintas iniciativas en favor de la denominada marea verde en favor de la escuela pública. En los colegios concertados, que también estaban llamados a respaldar la convocatoria, la incidencia de la jornada de huelga ha sido inferior. Es el caso del Portaceli en el barrio de Nervión. Mientras tanto, en los Salesianos de la Trinidad, en Bachillerato prácticamente no han ido alumnos a clase, incluso algunas aulas solo han recibido la visita de un estudiante. La jornada de huelga en la capital hispalense concluyó con una gran manifestación en la que se unieron los estudiantes, padres y profesores, 20.000 en total, según los sindicatos. La marcha partió del Parlamento Andaluz para terminar en la Plaza de España. Muchos jóvenes, padres con niños de todas las edades, incluso en carrito, llenaban la Ronda histórica gracias también a la connivencia de la meteorología, ya que la lluvia se apiadó de la marcha. El verde, color representativo de la lucha del sector contra las reformas, se impuso en la manifestación, incluso algunos portaban paraguas de este color con grandes tijeras para hacer referencia a la política de recortes del Gobierno en educación. Pasadas las 19.30 horas, la cola de la manifestación aún no había alcanzado la Florida, a pesar de que la marcha había arrancado a las 18.00 desde la Macarena. Ahí se situaban los estudiantes, que amenizaron con sus cantos, y consignas una jornada marcada por la falta de incidentes –solo algunos gritos al paso de la manifestación a la altura de la calle San Fernando, blindada porque allí se ubica la sede del PP– y por el espíritu festivo, además de por la unión de una comunidad que quiso gritar un no rotundo a las políticas del ministro de Educación, José Ignacio Wert, cabeza visible de la reforma.

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