Los socialistas andaluces no se inclinarán a favor de ningún candidato a liderar el partido

Susana Díaz defiende que su posición no es «táctica» y niega que haya dado un paso atrás

el 11 jun 2014 / 22:35 h.

La dirección del PSOE andaluz no se pronunciará públicamente a favor de ningún candidato a la secretaría general. Así lo dijo ayer la secretaría general, Susana Díaz, un día después de haberse bajado de la carrera para liderar el partido. En una entrevista en Onda Cero, aseguró: «No me voy a manifestar hoy ni durante el proceso porque quiero que los militantes en Andalucía se sientan libres». También negó que su decisión sea una posición «táctica» para dar el paso en las primarias. Esta posición no es nueva. Ya en las últimas primarias de los socialistas andaluces, el exsecretario general José Antonio Griñán acuñó el concepto de la «neutralidad activa» para reforzar la idea de que era una competición libre, sin favoritos, a pesar de que toda la dirección andaluza trabajaba para que Susana Díaz, que finalmente no tuvo rivales, se aupara a la dirección. Ahora ocurre algo similar. El PSOE andaluz no va a dejar pasar la oportunidad de hacer valer su peso en el próximo congreso federal. Lo dijo ayer públicamente el portavoz parlamentario, Mario Jiménez, que defendió que el PSOE andaluz tiene que tener fuerza en el tren de mando del partido. Lo que decidan los socialistas andaluces, que aglutinan 46.000 militantes, el 25% del total, será definitivo para inclinar la balanza. Tras la renuncia de Díaz, que había sido avalada como la líder con más legitimidad para tomar las riendas según los principales barones, el PSOE se ha sumido en el desconcierto. No hay candidatos claros. De momento, Eduardo Madina y Pedro Sánchez son las referencias más fuertes, aunque otros hayan dado el paso. En las filas del socialismo andaluz no existe una preferencia clara ante la ausencia de un líder potente pero sí se detecta mucha más simpatía hacia Sánchez y en internet surgieron ayer varias plataformas desde Andalucía que le brindaban su apoyo. Un sector de los dirigentes del PSOE andaluz están convencidos de que Madina «no ha jugado limpio» en este proceso y le achacan movimientos internos, respaldados por Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano, para derribar una posible candidatura de Díaz. Madina fue quien pidió abrir la elección del secretario general a la militancia y rechazó, a petición de dirigentes del PSOE, dar un paso atrás para allanar el camino a la dirigente andaluza en caso de que decidiera concurrir. Un caso muy distinto al de Pedro Sánchez, que, según fuentes socialistas, habló directamente con Díaz para asegurarle que solo en el que caso de que ella decidiera quedarse en Andalucía iba a participar en esta carrera por dirigir el PSOE. Si hubiera un termómetro para medir el estado de ánimo de algunos de los principales socialistas de Andalucía ayer se hubiera debatido entre el desconcierto, el desánimo y la preocupación. Pero lo más relevante era el alivio que sienten la mayoría de los dirigentes porque Díaz haya decidido quedarse en el Gobierno de Andalucía. Cada vez es más difícil encontrar a un socialista andaluz que no respalde la decisión de su secretaria general. El sentir mayoritario es que el salto a Madrid era una pirueta política de demasiado riesgo que habría puesto en peligro la fortaleza del PSOE en esta comunidad y que los ciudadanos no lo habrían entendido apenas nueve meses después de que Díaz llegara a la presidencia de la Junta tomando el relevo a Griñán. Ayer durante el pleno del Parlamento andaluz, muchos diputados socialistas asistían atónitos al baile de candidatos abierto en el partido. Sobre si Díaz habría propiciado este escenario al retrasar dos semanas su decisión, el cierre de filas con la presidenta era total. Toca esperar, dicen los veteranos.

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