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"Los socialistas no deben hablar de tregua, sino buscar la normalidad"

El hombre de consenso que preside la gestora invade su discurso de palabras de unidad y pone sus ojos en recuperar no a los políticos, sino a la militancia.

el 16 feb 2012 / 22:18 h.

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El presidente de la gestora del PSOE de Sevilla, Manuel Gracia.

-¿Qué se le pasó por la cabeza cuando recibió la llamada de Rubalcaba para tomar las riendas de la gestora del PSOE sevillano?
-No tuve ninguna duda pero sí me quedé un poco impresionado de una responsabilidad tan grande y tan poco habitual. Una comisión gestora nunca lo es, pero la situación en Sevilla es mucho más compleja, por ejemplo, que la que hubo en Almería, por la proximidad de las elecciones y la dimisión de José Antonio Viera. Pero es verdad que, nada más notificarmelo, tracé los ejes de coordenadas de mi actuación.

-¿Cuáles son esos ejes?
-Lo primero de todo es poner la maquinaria del PSOE a pleno rendimiento y eso pasa porque la militancia sepa que hay una dirección provincial que tiene claro el rumbo: el de esmerarse en trasladar a la sociedad nuestra propuesta, nuestra gestión en la Junta y el proyecto futuro de seguir cambiando Andalucía para salir de la crisis y mantener la cohesión social con pilares como el sistema sanitario público, educativo y de servicios sociales, principalmente la ley de dependencia.

-Mientras tanto, ¿cómo se trabaja internamente?
-Hay que normalizar la agrupación provincial y proporcionar un clima de absoluta cohesión interna, que no significa que cada cual no pueda tener una posición que responda a las distintas sensibilidades, sino que prevalezca el clima de lealtad, no sólo al partido, sino a los ciudadanos, que son muchos los que nos han votado en las elecciones municipales y generales y serán muchos los que voten en las autonómicas.

-Habla de activar rápidamente la maquinaria, ¿es posible tras una fractura tan evidente?
-No hablo de fractura, sino de tensiones y discrepancias normales cuando se produce un congreso como los del PSOE, donde no hay un dedo que designa sino un proceso democrático. Con dos candidaturas potentes, los militantes se posicionaron y eso generó discrepancia. Eso pasa en las primarias socialistas francesas sin problema.

-¿Y el jaleo de las listas?
-Ahí se dieron lógicamente las explicaciones de cada sensibilidad. Todo eso es algo que ha ocurrido y que, sobre todo la militancia, ha pasado página. A los militantes les pido que trabajen en una campaña electoral y en torno a una lista que recoge la realidad de la agrupación y sus distintas posiciones, llena de personas solventes y competentes. Con trabajo se reactivará la máquina a partir del lunes. Tenga en cuenta que ya se estaba trabajando para el 25-M antes de dimitir Viera y aquí no se trata de hacer un relevo absoluto, sino de tomar decisiones firmes y serenas.

-¿Cómo valora que haya un dirigente de cada sensibilidad en la comisión gestora?
-No están porque representen sensibilidades distintas, aunque cada uno exprese una posición, sino porque pertenecen a la Ejecutiva Federal, son dos vocales de Rubalcaba y han sido propuestos por el secretario general del PSOE-A, Griñán. El único neutral no soy yo, sino los tres que vamos a llevar la dirección. Ese será el espíritu y así me lo han dicho.

-¿Cree que la constitución de la gestora fue el primer intento para levantar el PSOE de Sevilla?

-La designación de la gestora es una señal de lo que Rubalcaba y Griñán quiere que sea esta agrupación. Primero a trabajar hasta la extenuación para las elecciones del 25-M y después toca a cohesionar el partido y a crear un clima de convivencia, de colaboración de cooperación imprescindible para que los ciudadanos se vean

-Habrá recibido muchas llamadas, ¿ha encontrado cierta autocrítica por lo sucedido: declaraciones, la dimisión de Viera...?
-Ese sentimiento de autocrítica ya la expresó Griñán y lo compartimos todos. Así me lo hacen llegar. También me han transmitido mucha confianza y respeto por mi designación y la comisión gestora.

-Dicho de otra manera, ¿por qué cree que se ha llegado a estos límites en el PSOE de Sevilla?
-Las palabras de Griñán no solo apuntaban a Sevilla, sino a otros puntos, pero había alusiones claras al caso de Sevilla. Creo que ha habido sin duda un exceso de beligerancia. ¿Por qué se ha producido? No soy capaz de tener respuesta porque no es fácil para encontrar una sola razón. Pero me parece que los militantes están alejados de esos planteamientos y quieren que nos pongamos a trabajar.

-¿Ha hablado con Viera?
No. No es lo primero que tengo por delante. Hay tantas cosas. Pero seguro que hablaré con él. Tengo una relación de muchos años con Viera y eso no cambiará. Sí he hablado con personas de la anterior comisión, como por ejemplo el secretario de Organización [Enrique Cousinou] para conocer los entresijos de algunas cuestiones.

-¿No se ha facilitado la campaña al PP con tanto ruido?
-Hemos hablado mucho de nosotros y tendríamos que haber hablado de la reforma laboral, que ya produce efectos con nombres y apellidos. Hemos pasado días agitados y convulsos, pero quien lo pasa mal es el ciudadano. Ha habido una pausa a la hora de dar respuestas, pero toca continuar.

-¿Estos días convulsos han podido causar un daño irreparable a la opción de triunfo socialista?
-Nunca se sabe. No especularé con ello, pero sí diré que lo importante es ser capaces de mostrar nuestro rechazo frontal con la reforma laboral. Lo haremos acompañando a los sindicatos en las movilizaciones y en todos los foros. Hay muchos temas en los que tenemos que marcar posiciones.

-¿Está preparado para lo que puede ocurrir en el PSOE de Sevilla a partir del 26 de marzo?
-La gestora funcionará como la comisión provincial, sin la urgencia de las elecciones y favoreciendo la convivencia y lealtad interna. Más allá de sensibilidades hay más cosas que nos unen.

-Algunos hablan solo de tregua.
-No creo ni que se deba hablar de tregua, porque significa volver a las hostilidades. Cuando pase el 25 de marzo, se celebrará el congreso a la vez que el resto de provincias. Nuestra responsabilidad es que ese congreso se celebre con libertad, porque, más allá del resultado electoral, habrá decenas de miles de personas que confíen en el PSOE. No podemos fallarles y hay que celebrar un congreso que les sirva a ellos. Se equivocan los que hablan de una tregua ahora y hostilidades después.

-Como hombre de consenso, que ha lidiado con la reforma del Estatuto, ¿es su reto más difícil?
-Me gustan los retos. El más importante de mi vida fue cuando asumí la consejería de Educación en 1982 con tasas de analfabetismo brutales. Me río cuando Arenas dice que la educación en Andalucía está por los suelos. Lo estaba antes, pero es que ellos iban a la privada. Si eso se logró, el reto de poner el PSOE de Sevilla a pleno rendimiento es posible. Pero no puedo solo, sino con la ayuda de los militantes para que vuelva a ser la agrupación potente que conecta con la sociedad.

-¿Hay tiempo suficiente para movilizar a tiempo al partido?
-El PSOE de Sevilla tiene una militancia que hace política todos los días del año, no sólo cuando hay campaña. Eso no se ha perdido ni se ha roto estos días y ahí es donde hay que poner empeño.

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