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Los socialistas se imponen en 86 pueblos pese a la sangría de votos

El PP se hace fuerte en el Aljarafe, donde se ha impuesto en 14 municipios, y gana mucho terreno en Alcalá y Dos Hermanas.

el 21 nov 2011 / 00:36 h.

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El PSOE evitó el descalabro en la provincia de Sevilla, pero a costa de despedirse definitivamente del granero de votos que le ha permitido ser la fuerza más votada -y de manera holgada- durante 34 años en esas tierras. Sevilla fue, una vez más, la provincia que más apoyo dio a los socialistas, como ya pasara en 2008. Sin embargo, el resultado logrado no se parece ni por asomo a las de los dos últimos comicios generales, donde fue clave en el triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero después de doblar en votos al PP, la segunda fuerza en discordia.

Las posiciones no variaron el 20-N, pero sí la distancia, más por la sangría del PSOE, que ha perdido casi un tercio de los votos de hace tres años y medio -de 58% pasó a 41%-, que por el ascenso del PP, que no obstante obtuvo 60.000 votos más y consiguió sus mejores resultados de la historia en la provincia. Los socialistas estaban alertados tras el reciente tropiezo en las municipales, pero el voto de castigo no se limitó a la cita de mayo, que continuó sin contemplaciones: no arañaron ni una papeleta más a sus simpatizantes y, sin embargo, se dejaron por el camino más de 180.000 que habían ganado en 2004 y 2008. Pese a ello, fueron la fuerza más votada en 86 de los 104 pueblos.

De esta quema no se salvan ni los feudos tradicionales de la izquierda. El PP estuvo a 404 votos de imponerse en una plaza como Alcalá de Guadaíra, donde el PSOE se dejó 7.185 votos. También pasó factura en Dos Hermanas, el gran bastión socialista: el PP recortó la ventaja por la pérdida del PSOE de más de 12.000 apoyos.El desgaste fue algo menor en La Rinconada y Utrera, donde sí que supieron aguantar su colchón. El batacazo mayor entre las grandes sin embargo se produjo en Los Palacios y Villafranca, Écija, Mairena del Alcor y Mairena del Aljarafe, que dejaron de dar su apoyo al PSOE, como en el 22-M.

Del descalabro socialista supo aprovecharse el PP, que se agarró al Aljarafe, donde cimentó hace ya años su escalada en las urnas. Pero esta vez no se limitaron a ser la fuerza más votada en dos municipios -como en 2008- o siete en toda la provincia, como pasó con la mayoría absoluta de José María Aznar, hace ya más de una década. Sólo en el Aljarafe se impusieron en 13 municipios, algo hasta ahora inédito en una cita estatal. Arrasó en Tomares y Espartinas, donde ya ganaron con más apuros en las anteriores elecciones generales, pero también se alzó con la victoria en Bollullos de la Mitación, Palomares del Río, Bormujos y Gelves, ahora gobernados por alcaldes del PP, pero también en Villanueva del Ariscal, Valencina de la Concepción, Salteras, Castilleja de Guzmán, Sanlúcar la Mayor y Gines, donde la fuerza más votada hace apenas medio año eran del PSOE. Hasta venció en caso de Carrión, donde IU ganó en los comicios locales.

La diferencia entre PSOE y PP, excluyendo a la capital, se ha quedado limitada a 76.000 votos, que a la postre han sido claves para que los socialistas resistieran en la única plaza, junto a Barcelona, que ha aguantado la marea azul. El PSOE así salva los muebles en una cita electoral en el que fue el único partido que perdió. IU, por ejemplo, se afianzó como tercera fuerza y, lo más importante, recupera un diputado que se le resistía en la provincia desde 2000. Lo logró partiendo de los apoyos que ya tenía en el zurrón -Marinaleda es un seguro de vida para la coalición-, y aprovechando el trasvase de votos de los socialistas descontentos. No obstante, ascendieron en 102 municipios. Y eso después de más de 15 años de caídas continuadas tras alcanzar su techo en la provincia en 1996.

El PA también logró camuflar la derrota. No consiguió diputado, una empresa ardua para ellos, pero al menos se sacaron la espina de obtener algo más de los 18.206 votos obtenidos en 2008. Sin embargo, ese detalle no oculta que son los segundos peores resultados de loo andalucistas en toda su historia y no llegan ni a la mitad que le abrieron las puertas del Congreso en el año 1986.

De hecho, el PA ha quedado relegado a quinta fuerza política en estas generales, tras el ascenso del partido de Rosa Díez. UPyD ha cimentado su crecimiento, al igual que el PP, en el área metropolitana. Como prueban sus resultados en Alcalá de Guadaíra o Dos Hermanas, donde casi igualan a IU. A eso se suma que han sido tercera fuerza en Umbrete, Sanlúcar la Mayor o Tomares.

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