Economía

Los socios de Cameron temen que el Reino Unido quede aislado

El viceprimer ministro británico cree que el veto al nuevo tratado de la UE es malo para su país.

el 11 dic 2011 / 20:34 h.

Si en un principio las críticas al primer ministro británico, David Cameron, por vetar el nuevo tratado de la UE procedían de la oposición laborista, ayer le vinieron de su propia trinchera, el Partido Liberaldemócrata, su socio de Gobierno. Así, el viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg, se mostró enfadado con Cameron por el plante a la decisión tomada en el seno de la Unión Europea durante la pasada semana, lo que supone un nuevo conato de divisiones internas en el Ejecutivo.

Varios medios británicos informaron de que el liberaldemócrata Clegg habría expresado su tremendo enfado en el ámbito privado por aislar al Reino Unido en la cumbre del pasado viernes al no ofrecer su apoyo a un nuevo tratado que, entre otras cosas, impulsaría normas de regulación financiera. El diario The Independent citaba fuentes que esgrimen que Clegg "verdaderamente no piensa que esto sea un buen resultado para el Reino Unido, para los trabajadores británicos ni para el crecimiento del país".

"Nos deja aislados en Europa y esto va en contra de nuestro interés nacional. El miedo de Nick [Clegg] es que nos convirtamos en el hombre solitario de Europa", añadió esta misma fuente.

Junto con este periódico, The Observer, la edición dominical del The Guardian, precisó que Clegg opina que un aislamiento en el seno de la UE podría minar las relaciones con Estados Unidos, así como las protecciones existentes para la City, además de poner en peligro el futuro de las inversiones extranjeras en el Reino Unido.

El viceprimer ministro abogó por un cambio de estrategia para que el Reino Unido "vuelva a implicarse con Europa", según declaró en el programa de Andrew Marr, de la BBC.

Previamente, fuentes de su entorno aseguraron a la BBC que Clegg se encontraba "consternado" y opinaba que el primer ministro "no había conseguido un buen acuerdo" para el país durante las negociaciones.

El viceprimer ministro "no lo podía creer", aseguran estas fuentes, después de conocer el "espectacular desenlace" de la cumbre en Bruselas.

A este respecto, el ministro de Negocios, el liberaldemócrata Vince Cable, expresó su preocupación por la actuación de Cameron, ya que considera que fue un gol en propia meta. En declaraciones a The Sunday Telegraph, Cable asevera que el Reino Unido "ha terminado en un mal lugar", si bien matiza que "no está criticando de forma personal al primer ministro", ya que "nuestra política es una decisión colectiva tomada desde la coalición gubernamental", compuesta por el Partido Conservador y el Liberaldemócrata.

En cuanto a las reacciones de los correligionarios conservadores de Cameron, el secretario general de Finanzas, George Osborne, admitió que el primer ministro tomó una "dura decisión aunque correcta", y el ministro de Asuntos Exteriores, William Hague, ensalzó el valor del premier ante una política que lo que busca es defender los intereses británicos.

El ministro de Justicia, Ken Clarke, calificó de "decepcionante" y "sorprendente" el resultado de la cumbre y dijo que preguntaría al primer ministro al respecto hoy cuando este comparezca para dar explicaciones en la Cámara de los Comunes.

Otro tory europeísta, Michael Heseltine, que fue ministro en varios Gobiernos conservadores, destacó que, al desmarcarse de la toma de decisiones en la UE, Cameron puede haber perjudicado los intereses de la City que pretendía proteger.

La oposición laborista, que no ha aclarado durante estas jornadas si habría suscrito el tratado europeo, volvió a acusar ayer a David Cameron de actuar de forma partidista y no en interés del país.

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