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El Correo de América

Los sueños también cruzan el océano

El sevillano Gerardo Moreno marchó a Costa Rica con su familia para comenzar una nueva vida. Adriana vino a Sevilla para estar con los suyos.

el 09 ene 2015 / 13:07 h.

lossueñoscruzan02Gerardo Moreno Sevillano en Costa Rica La Virgen de la Amargura guía su camino Gerardo es un sevillano de los que aman de verdad su tierra. Hace unos años se fue a trabajar a Madrid por las dificultades que había, y hay, en Andalucía y siempre ha echado de menos la ciudad y su forma de vida. Es un amante de la fiesta de los toros y de la Semana Santa. Fue costalero muchos años de la Amargura y es un enamorado de la música. Líder del grupo Entre Amigos, ahora comienza una nueva etapa con su mujer e hijos en Costa Rica. ¡Buena suerte! Adriana Hidalgo Costarricense en Sevilla. Como una sevillana más Adriana llegó a Sevilla con el sueño de estar aquí con toda su familia y su adaptación ha sido tal que sueña con formar aquí su propia familia. Lleva cinco años en la capital sevillana y prácticamente se siente como una más, salvando lógicamente las distancias. La crisis también le afectó y tuvo que ponerse a trabajar tras terminar la ESO. Cuida a personas mayores y desea poder realizar dentro de un tiempo una carrera universitaria y formar una familia propia aquí en Sevilla aunque eso sí, con la posibilidad de poder visitar su país con cierta frecuencia. Costa Rica es un paraíso natural que todos los ticos echan de menos cuando salen. Aquí vive en Triana y tiene la suerte de estar muy cerca de su enclave preferido de la ciudad. El puente de Triana. No es mal sitio. SUS HISTORIAS Buscarte un medio de vida al otro lado del océano es una excelente oportunidad para conocer nuevas culturas y un nuevo país. Muchos emigrantes sufren con este cambio pero otros, como Gerardo Moreno y Adriana Hidalgo, ven la parte positiva de esta etapa de sus vidas. El primero de ellos no lleva ni cinco meses en Costa Rica mientras que la segunda cumple ahora cinco años viviendo en la capital sevillana. Los dos están entusiasmados con el cambio de vida y pregonan la misma filosofía: hay que encarar la vida con optimismo. Gerardo, sevillano de 46 años, casado con cuatro hijos y empresario hostelero, marchó al país caribeño con la idea de poner en marcha un restaurante. Quería también vivir «una experiencia familiar y profesional diferente a la rutina diaria». Después de varios años viviendo en la capital de España, se fue junto a su mujer y sus cuatro hijos con la idea de poner en marcha un restaurante. Finalmente el negocio no se concretó y ahora mismo está mirando oportunidades y proyectos. Ha descubierto un país «espectacular» en el que cree que pueden ser muy felices y estar «más unidos». «Pura vida», resume. A todo aquel que decida viajar a este país le recomienda «mucha paciencia y sentido del humor porque es otro ritmo de vida» aunque en el poco tiempo que lleva allí ya destaca «la calidad de vida». «Ahora tengo mucho tiempo para mis hijos y estoy completamente dedicado a disfrutar de la familia», explica este sevillano que lógicamente echa de menos las cosas de su tierra. «Sigo las noticias por internet y gracias a El Correo TV pude ver la Semana Santa. La labor para quienes estamos fuera es enorme», agradeció Moreno. Lógicamente, de la ciudad que le vio nacer echa muchas cosas de menos. En lo gastronómico los platos de cuchara y en lo más personal lo tiene claro: «Un buen paseo por el centro de Sevilla y una visita a diario a mi Virgen de la Amargura». Lo que sí tiene claro es que no tiene fecha para volver. Todo irá en función de cómo vayan los negocios. Y cuando lo haga, sí quiere traer a España «el extraordinario cariño» que ha recibido. Adriana, por su parte, vino a Sevilla en 2009 porque ya vivían aquí su padre, dos hermanas, su cuñado y su sobrina. «Ver a la familia unida» era su sueño, y por eso decidió dejar su país, donde llevaba hasta ese momento una vida «hermosa» como estudiante. Su adaptación a Sevilla le resultó fácil porque la ciudad le gustó desde el primer momento. A los tres meses aproximadamente ya estaba plenamente adaptada. «Me enamoró el encanto, tanto de día como de noche. La gente siempre es atenta y amable y la comida es exquisita», explica Adriana. Su sueño es poder estudiar una carrera aquí, aunque de momento no pudo seguir su formación tras terminar la ESO, ya que tuvo que ponerse a trabajar. Cuida a personas mayores y cada vez que tiene un hueco libre intentar conocer nuevas zonas de la ciudad y también del país. De la ciudad se queda con el puente de Triana. Ella vive el barrio trianero y asegura que desde el puente se divisa «una ciudad indescriptible e irrepetible». También encontró aquí cosas negativas. «La crisis económica y los millones de personas sin trabajo que hay en el país me llamaron mucho la atención». De Costa Rica echa de menos sus paisajes, «la biodiversidad de sistemas montañosos» así como la gran variedad de flora y fauna. Sin embargo, sueña con un futuro en Sevilla, «con una familia propia» aunque eso sí, «visitando Costa Rica una o dos veces al año».

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