Toros

“Los taurinos somos radicalmente ecologistas”

El filósofo catalán Víctor Gómez Pin defiende la ética y la filosofía de las corridas de toros en el pregón taurino de Sevilla

el 31 mar 2013 / 19:50 h.

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Por Álvaro Rodríguez del Moral El filósofo catalán defendió que “no se pueden trasladar las virtudes del ser humano a los animales”, en un pregón impartido durante una plomiza mañana de llovizna. El filósofo catalán defendió que “no se pueden trasladar las virtudes del ser humano a los animales”, en un pregón impartido durante una plomiza mañana de llovizna. J.M.Espino (Atese) La mañana, desapacible, no pintaba de los colores del tópico la Pascua de Resurrección. Se comentaba en los corrillos que el Resucitado también había tenido que quedarse en casa para poner la firma más nefasta a una Semana Santa en la que la lluvia fue compañía indeseada, una lluvia que a esas horas seguía siendo la certeza más irremediable para las horas de la tarde. Mirando a esos cielos cárdenos y pensando en los seis toros que se tenían que lidiar en la plaza de la Maestranza, el péndulo festivo de la ciudad dio una nueva vuelta para encararnos a otra Fiesta Mayor –así fue declarada por el Ayuntamiento- que ayer escenificaba su primer acto. Y fue el filósofo catalán Víctor Gómez Pin el encargado de dar ese pistoletazo de salida a la temporada taurina hispalense desde de las tablas del teatro Lope de Vega, escenario del tradicional pregón taurino que organiza la Real Maestranza de Caballería en colaboración con el propio ayuntamiento, que ayer daba una nueva vuelta de tuerca a su compromiso con la tauromaquia al anunciar la creación de un nuevo premio que “reconocerá la trayectoria de personas vinculadas a la Fiesta de los toros”, tal y como anunció el plenipotenciario edil Gregorio Serrano en la presentación de un evento que fue presidido, entre otras autoridades, por el alcalde de la ciudad y el marqués de Puebla de Cazalla, teniente de hermano mayor del cuerpo nobiliario. Víctor Gómez Pin fue presentado por la defensora del Pueblo y ex alcaldesa de la ciudad, Soledad Becerril, que lo definió como “uno de los pensadores más relevantes de la España actual”. Becerril también recordó la vinculación del pregonero con el diestro Antonio Ordóñez y la ciudad de Ronda y recalcó que traía a las tablas del teatro Lope de Vega “su inteligente defensa de la Fiesta”. En una larga y ancha intervención, el pregonero supo emplear un rico discurso que sirvió para desmontar las razones de los antitaurinos a través de la ética y la filosofía, diseccionando perfectamente el papel del hombre y el rol de los animales en un mundo, el taurino, que él mismo declaró como “radicalmente ecologista”. Gómez Pin no renunció a la más rabiosa actualidad al referirse a la marea abolicionista que amenaza la fiesta de los toros dentro y fuera de España: “Sabido es que en el caso de la prohibición de la fiesta de los toros en Cataluña hubo motivaciones políticas encubiertas”, reconoció el pregonero y filósofo precisando que, más allá de esa votación parlamentaria, los argumentos que cuentan en realidad “son los mismos que se esgrimen en todos aquellos lugares en los que hoy está amenazada la tauromaquia, desde Quito o Bogotá hasta el mediodía francés” en un frente abierto que, según su apreciación, no se puede reducir al problema catalán. En ese sentido, Gómez Pin reconoció que “el adversario avanza a pasos agigantados” denunciando que los ataques de los antitaurinos son “el alto precio a pagar por disfrutar de un ritual de alto contenido simbólico”. El filósofo recordó que sin salir de Sevilla “hay mucha gente que piensa que el toreo es un ritual desfasado”, insistiendo en que “no se pueden trasladar las virtudes del ser humano a los animales”. Buceando por los argumentos filosóficos esgrimidos por Gómez Pin no faltaron las citas bíblicas y la referencia a una ecología entendida como obra del hombre: “nada hay más antinatural que un parque natural”, señaló el pregonero haciendo un hermoso simbolismo al recordar que “los animales que entraron en el arca de Noé ya no fueron los mismos después de pasar por la mano del hombre, que fue el que les procuró alimento”. Esa acción del hombre, como tutor de la propia naturaleza, fue el hilo conductor de un texto en el que no faltaron referencias al ternurismo animal de origen anglosajón que ha cimentado el caldo de cultivo en el que se mueven las corrientes abolicionistas de la Tauromaquia.

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