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Los técnicos apuntan como causa al agua acumulada

El primer paso ha sido desmontar la grúa, tras lo que se evaluará el estado del suelo.La Facultad de Odontología también fue desalojada por prevención y se reabrió por la tarde. La Hispalense asegura que la obra fue controlada mientras estuvo parada.

el 17 jun 2010 / 20:55 h.

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Aunque aún se está estudiando cómo ocurrió el desplome de la grúa y las grietas en muchas de las viviendas de la barriada de la Renfe, en especial en las calles Taf, Talgo y Ter, las primeras hipótesis que barajan los técnicos es que la acumulación de agua o la retirada de los lodos ha hecho ceder el terreno, lo que a su vez ha provocado que la grúa se inclinase unos siete grados, según la Policía Local.

Así lo explicó ayer la portavoz de la asociación de vecinos, Rocío García tras reunirse en la tarde de ayer con los promotores de la obra. Aunque, Bomberos, Policía Local, 061, Urbanismo y Cecop se afanaban ayer en encontrar una solución lo antes posible al derrumbe de la grúa y a las grietas aparecidas en los edificios colindantes a la obra de la futura Escuela de Enfermería, no se podrá dar una respuesta definitiva hasta que no se evalúe el estado del terreno
De momento, según explicaron fuentes universitarias, el paso fundamental era el desmontaje de la grúa, que se llevó a cabo en la tarde de ayer, ya que por cuestiones de seguridad era necesario para poder trabajar. Seguidamente, se va a inspeccionar cada una de las viviendas afectadas para valorar los daños y proceder así su reparación.

De hecho, Rocío informó ayer a sus vecinos en la asamblea que tuvo lugar por la mañana de que hoy a las nueve de la mañana los técnicos van a visitar cada una de las viviendas "con uno de sus ocupantes", sólo uno para evitar cualquier posible riesgo. Lo que desconocían los vecinos era si van a poder rescatar algunos de sus enseres o si, por el momento, será sólo una visita de inspección.

El último paso será comprobar el daño que ha sufrido el terreno y averiguar el motivo exacto que ha provocado las grietas en los edificios colindantes. También habrá que ver cómo ha afectado a la propia obra del aparcamiento y de la futura sede universitaria, y a la calle, que también presentaba grietas y deformaciones.

Hasta que todos los estudios no estén completos no se va a proceder a realojar a los vecinos. En la tarde de ayer sólo se abrieron 40 pisos de los 80 cerrados, ya que eran los que se cerraron por motivos de seguridad al existir el temor de que la grúa se desplomase sobre las viviendas colindantes. Estos vecinos, que ya pudieron pasar la noche en su casa, son las ocho viviendas de un bloque de la calle Maimónides, lo números 2 y 4 de calle Talgo -con ocho viviendas cada uno- y los números 2 y 4 de la calle Taf -también de ocho viviendas cada bloque-. Asimismo, el edificio de Podología y la Facultad de Odontología, que se encuentran en un solar contiguo al que está en obras, ya están abiertas. Estas instalaciones también fueron desalojadas por precaución a lo largo de la mañana de ayer, ante el temor de derrumbe de la grúa, propiedad de la empresa Ingeconser.

Los bloques más afectados son los números 1 y 6 de calle Taf -de 12 viviendas cada uno-, el número 1 de la calle Talgo -de 8 pisos- y el número 8 de la calle Ter -también de 8 viviendas-. En concreto, los bloques que están más afectados son los que una de sus fachadas da a la calle Albucasis, donde está el solar en el que se llevan a cabo los trabajos del aparcamiento y de las nuevas instalaciones universitarias.

Las obras comenzaron en diciembre de 2007 y se paralizaron durante 16 meses por problemas técnicos con la empresa Tecomsa, que acabó presentando un concurso de acreedores. La Universidad rescató entonces la concesión y volvió a sacar a concurso los trabajos. Hace algo más de un mes fue Ingeconser la que retomó las obras.

Según explicó ayer el vicerrector de Infraestructura de la Hispalense, Antonio Ramírez, durante el tiempo que los trabajos han estado parados se ha llevado cabo "un control" de los mismos. Sin embargo, los vecinos habían denunciado en marzo de este año que en el solar, en el que se había excavado a 17 metros de profundidad, se había acumulado una gran cantidad de agua, lo que podría atraer a posibles plagas de insectos y ratas. Según Urbanismo, esta situación se puso en conocimiento de la Universidad de Sevilla.

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