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Los tesoros de San Gil

La célebre hermandad, la más seguida por los ecijanos, abre un museo en su casa hermandad.

el 15 oct 2011 / 19:01 h.

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El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, observa una de las piezas del museo sacro de la hermandad de San Gil.

En Écija hay uno de los cinco collares y banda de la Orden de San Raimundo de Peñafort, la máxima condecoración de la jurisprudencia, un emblema que lleva el rey de España en la ceremonia de apertura del curso jurídico. Y se exhibe en el museo sacro abierto en la casa hermandad de San Gil, inaugurada en el barrio del Altozano por el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo.

Ese collar es uno de los muchos tesoros que encierra la cofradía, la más devotamente seguida por todos los ecijanos. La pieza fue donada a la hermandad por el magistrado Antonio Rueda Roldán y ya puede verla el gran público.

Dos años han tardado las obras para levantar la casa hermandad en la calle San Marcos, justo en la misma plaza a la que se abre la iglesia de San Gil, sede canónica de la hermandad del Cristo de la Salud y Nuestra Señora de los Dolores, que preside el barrio del Altozano, el antiguo Picadero. "Parecía imposible de conseguir pero aquí está", enfatiza José María Valseca.

Las obras han durado dos años porque han estado paradas prácticamente nueves meses. "Ha sido un proceso largo", reconoce Valseca, "hace justo dos años empezamos con la primera piedra, tuvimos una serie de problemas por permisos de obra y la tuvimos casi un año paralizada, pero prometimos que en un año estaba hecha la casa y aquí la tenemos para todo la ciudad y los visitantes", invita el hermano mayor de San Gil .

La casa hermandad y el museo sacro ya están terminados. Quedan los flecos. "Cuatro detallitos", en opinión de Valseca que, como anécdota, señala que, la noche de la inauguración, con el arzobispo de Sevilla visitando las instalaciones de la nueva casa de la cofradía, se estropeó el ascensor. "Fijaros qué fallo hemos tenido", se confiesa el hermano mayor ante la prensa.

En el museo recién abierto se muestran los tesoros ocultos de una hermandad de casi 500 años de historia (fue fundada en 1563), desde las piezas de orfebrería más antiguas, del XVII, a tesoros conocidos por muy pocos, como el citado Collar y Banda de la Orden de San Raimundo de Peñafort. Pero Valseca prefiere ser humilde. "Lo único que tiene San Gil son muchos hermanos y mucho, mucho, mucho trabajo", dice. "Aquí vienes entre semana y están los hermanos trabajando, todo el año, porque San Gil no es sólo el Miércoles Santo", señala el hermano mayor.

Para Valseca, el museo sacro de su hermandad nace de la necesidad de ésta por mostrar tantos tesoros. "Nunca me ha gustado tener las cosas de las hermandades guardadas en serrín", enfatiza.

Lo expuesto en el museo del Altozano es "todo lo que hemos podido ir conservando", resume Valseca: el corazón y puñal donación del Depósito de Recría y Doma, que fueron hermanos mayores honorarios, la condecoración donada a la Virgen por una orden de marina, el palio antiguo de la Dolorosa de San Gil... "varias cosas muy bonitas y que hemos conservado".

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