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Los testigos tumban la coartada de Samuel el día del crimen

Los amigos de su exnovia dice que entre las 19.30 y las 22.30 no lo vieron por Montequinto.

el 07 nov 2011 / 10:21 h.

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"En Montequinto no estuve ni cinco minutos solo" dijo Samuel Benítez, el que fuera amigo de Miguel Carcaño y acusado por ayudarle a deshacerse del cuerpo de Marta del Castillo, en su declaración en el juicio. El joven aseguró entonces tener "testigos" y "coartada" para la noche del 24 de enero de 2009. Sin embargo, ayer se demostró que su versión tiene fisuras porque hay casi una hora y media en la que ni su exnovia, ni los amigos de ésta estuvieron con él. Es más, el grupo perdió de vista a la pareja sobre las 19.30 horas y no volvió a ver al joven hasta tres horas después.

La clave está en que ayer la que fuera su novia, que negó tal relación ante el tribunal asegurando que lo había conocido el día antes, dijo que estuvieron toda la mañana en Montequinto en un cumpleaños del que se fueron "sobre las 19.30 horas". Un cuarto de hora después, la pareja se quedó sola porque las amigas de Estefanía R. se marcharon a arreglarse para salir por la noche. "Fuimos al parque de los Pinos", donde hicieron tiempo hasta que "sobre las nueve nos bajamos en dirección a la hamburguesería donde habían quedado a cenar. Allí llegaríamos sobre las 21.15 horas", dijo la chica que, acto seguido, se marchó a su casa a cambiarse de ropa, dejando a Samuel con su grupo de amigos.

Esa es la hora que no cuadra con el resto de testimonios. Cuatro personas distintas dijeron que Samuel llegó al local de comida rápida a las 22.30 horas, una hora y cuarto después de lo que dice su exnovia. Además, todos coincidieron en que no vieron a la joven, sino que Samuel llegó sólo. Y es que Estefanía no volvió a incorporarse al grupo hasta las 23.30 horas, cuando ya estaban en un pub del mismo barrio.

Además, la joven dijo que no recordaba que Samuel le pusiera su móvil en la oreja para que escuchara al Cuco borracho, como dijo él en su declaración. "Recibió una llamada, pero me dijo que era de su madre", explicó. Estefanía, a preguntas del letrado de Samuel, también dijo, como ya hiciera su ex y el Cuco, que estuvo "muy presionada por la Policía". "Sí, me sentí coaccionada", contestó sin ni siquiera dejar terminar la pregunta al abogado de Samuel, Manuel Caballero. "Me metieron en una sala sin mi madre y me dijeron que si seguía diciendo lo mismo podía ir a prisión", explicó.

Una vez en el pub, los testigos dijeron que Samuel salió "unas cuatro o cinco veces" a la calle "para hablar con el móvil". "Ya comiendo me llamó la atención que estaba muy pendiente del móvil, lo tenía en la mano", señaló Reyes, cuya pareja también observó el mismo comportamiento. Sólo en una ocasión Samuel se mantuvo dentro del pub, cuando otra de las testigos se ofreció a llamar a Miguel, pues lo conocía a través de una red social, después de que Samuel dijera que "una amiga suya había desparecido" y que Miguel, "que era el último que había estado con ella", no le cogía el móvil. "Hablé con Miguel y me dijo que había dejado a Marta en su casa a las 21.30 y que él ya estaba con su novia. Luego se lo pasé a Samuel y ya no sé qué hablaron".

En el pub, Samuel y su novia permanecieron hasta la una de la madrugada. Una de las chicas que estaba en el grupo le preguntó como iba a volver a Sevilla y el joven le contestó que "cogería el autobús hasta el Prado y que allí había quedado con el Cuco". La defensa de Samuel le pidió entonces explicaciones a la testigo de por qué no había contado esto antes. "Ante la Policía no le di importancia a esta conversación, pero después ya sí. También lo dije en el juicio del menor", dijo.

Nadie del grupo vio a Samuel coger el autobús, únicamente su exnovia que aseguró que fue sobre las dos o dos y media, "porque por el camino nos encontramos a unos amigos y estuvimos media hora o tres cuartos de hora hablando".

Javier a un amigo: “Algo muy gordo se me viene encima”

En la sesión de ayer del juicio, la novena contra los cuatro adultos implicados en el crimen, también declararon cuatro testigos relacionados con el hermano de Miguel Carcaño, Javier Delgado . Con sus declaraciones también dejaron en entredicho su versión.

Dos de los que declararon son los socios, y amigos desde hace varios años, del bar que Javier tenía en la calle Juan Antonio Cabestany cuando ocurrieron los hechos. Uno de ellos fue el que relevó el hermano de Carcaño sobre las doce de la noche del 24 de enero, quien aseguró que "no le noté nada raro al llegar". El socio aseguró que Javier no tiene carnet y que el coche que tenía lo llevaba su exmujer, por eso "solía venir al bar en taxi o lo traía María", su novia y también imputada en el caso. Este socio negó que por aquella fecha Javier soliera cambiar los turnos con un amigo que a veces les ayudaba en el bar. Sin embargo, éste dijo que era algo "habitual", aunque la madrugada del 25 de enero fue Javier quien estuvo a cargo del local. Fue precisamente, este amigo quien aseguró que tras la detención de Carcaño, Javier le dijo que "algo muy gordo se me viene encima". Cuando le preguntó a qué se refería, le contestó "que ya me enteraría". Además, el hermano de Miguel también le comentó que "quería dejar el bar, porque estaba cansado, no podía llevar todo".

El otro socio de Javier dijo que aquella madrugada éste no registró ninguna consumición entre las 1.30 horas y las 3 horas, pero "no es extraño" porque explicó que en el bar no solía entrar mucha clientela. Tampoco le dio importancia al hecho de que aquella noche Javier no cerrara la caja. "A veces es habitual cuando no cuadra y como yo era el que llevaba las cuentas, me la dejaban abierta para que la cuadrara. Aquel día fue porque desde el viernes no cuadraba", señaló. Por último, ayer prestó declaración un amigo de la infancia de Javier, que contó que tras la detención de Miguel le costó contactar con él. "Cuando le vi estaba desolado, porque para él era algo increíble".

 


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