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Los tiros fueron indiscriminados y sin tener en cuenta que había inocentes

La pequeña asesinada el martes por la noche fue enterrada ayer en el cementerio de San Fernando.

el 22 ago 2013 / 23:33 h.

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tanatorio niña asesinada El Grupo de Homicidios de la de la Brigada de la Policía Judicial sigue investigando el trágico suceso ocurrido el martes por la noche en las Tres Mil Viviendas en el que murió una niña de siete años, Encarnación S.S., y sus padres resultaron heridos, a causa de un supuesto ajuste de cuentas por una deuda relacionada con la droga entre dos clanes rivales, Los Perla y Los Marianos, en el que la familia agredida se llevó la peor parte sin estar implicada en la disputa. Al cierre de esta edición no se había efectuado ninguna detención, aunque la Policía va detrás de un grupo de unas seis personas, al parecer todos hombres y del clan de Los Perla, que fueron los que se bajaron de varios coches y sin contemplaciones tirotearon tanto contra la casa de la menor asesinada como contra la de sus vecinos, supuestamente el verdadero blanco de los agresores. Fuentes de la investigación aclararon ayer que la muerte de la niña y las heridas que sufrieron sus padres fue por error, pero indicaron que no se confundieron de vivienda, sino que atacaron sin miramientos a los dos pisos, que presentan numerosos impactos de bala. De hecho, el miércoles vecinos que sufrieron la refriega declararon que “fue como una película de gánsteres”. La Policía, que ya ha tomado declaración a algunos testigos de los disparos, baraja varias hipótesis en base a los testimonios recibidos, entre las que incluye un posible ajuste de cuentas entre los dos clanes a causa de una deuda por droga o una venganza debida a un secuestro previo de uno de los miembros de estas familias implicadas. El ataque tuvo lugar en el Conjunto Orfebre Cayetano Gónzalez, en los pisos conocidos como Los Amarillos, del Polígono Sur, y en la zona que está junto a los locales comerciales del barrio. Los padres de la pequeña recibieron ayer alta del hospital Virgen del Rocío, donde estuvieron en observación ya que resultaron heridos en el tiroteo, aunque sus lesiones no eran de gravedad. De este modo pudieron asistir al entierro de la menor en el cementerio de San Fernando de la capital hispalense. Según informaron a Europa Press fuentes sanitarias, los padres de la niña recibieron el alta “bien entrada la noche” del miércoles, después de pasar todo el día ingresados en observación. Por su parte, la niña recibió sepultura a las 10.00 horas de ayer en el cementerio de San Fernando tras el responso que se celebró en el tanatorio Servisa de San Jerónimo, hasta donde se desplazaron sus progenitores. Encarnación murió de un único disparo que le entró por la espalda y le salió por la cara exterior del tórax y le afectó a los pulmones y a las arterías. Mientras tanto, agentes policiales permanecían ayer en las inmediaciones de la casa donde ocurrieron los hechos y mantuvieron acordonada la zona buscando indicios y pruebas para poder dar con los autores de los disparos. También continuó el dispositivo de seguridad puesto en marcha desde el miércoles en la barriada para evitar represalias, a pesar de que miembros del clan de Los Perla, implicados junto al de Los Marianos en el tiroteo, abandonaron toda presencia pública en la zona según informaron a Europa Press fuentes del caso. De hecho, poco después del tiroteo en el que falleció la chiquilla y fueron heridos sus padres, se produjo otro intercambio de disparos en una zona del Polígono Sur distante a unos cientos de metros del lugar de la refriega y conocida como Las Vegas, según informó el presidente de la asociación de vecinos Martínez Montañés, Rafael Pertegal.

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