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Los turistas vuelven a Bombay

Bombay vuelve poco a poco a recuperar la normalidad tras los atentados de noviembre que costaron la vida a 170 personas. Prueba de ello fue la reapertura, ayer domingo, del lujoso hotel Trident, uno de los epicentros de los ataques y en el que se alojaba Esperanza Aguirre.

el 15 sep 2009 / 20:13 h.

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Bombay vuelve poco a poco a recuperar la normalidad tras los atentados de noviembre que costaron la vida a 170 personas. Prueba de ello fue la reapertura, ayer, del lujoso hotel Trident, uno de los epicentros de los ataques y en el que se alojaba Esperanza Aguirre.

La apertura tiene lugar 25 días después de que un comando terrorista lanzara un ataque contra hoteles, restaurantes y una estación de tren, entre otros objetivos, de la capital financiera de la India y que se prolongó durante tres días. La recepción del Trident acogió una plegaria multireligiosa a la que asistió el jefe del Gobierno de la región de Maharashtra, cuya capital es Bombay, Ashok Chavan. "Los ciudadanos no tienen que preocuparse de la seguridad. La administración regional y la Policía harán todos los esfuerzos para evitar ataques terroristas en el futuro", anunció Chavan, después de la ceremonia.

El jefe del Ejecutivo regional añadió que las autoridades han pedido a los hoteles que extremen la seguridad y garantizó que proveerán "de todo lo necesario", incluidos permisos de armas para el personal de seguridad, a los responsables de los establecimientos.

Los clientes más madrugadores que ayer por la mañana se acercaron a desayunar al Trident fueron obsequiados con flores e invitados a sus consumiciones. "Me quedé sorprendido cuando recibí una tarjeta que decía "Gracias por su apoyo" en lugar de la cuenta", comentó Davendra Sagar, el primer cliente de uno de los restaurantes del Trident. Según él, los ciudadanos de Bombay tienen que demostrar que no se sienten amenazados por el terrorismo. "Debemos ser lo suficientemente valientes como para frenar a los terroristas en lugar de estar asustados. Deberíamos asustarles a ellos con nuestra determinación de enfrentarnos", recalcó.

Menos visitantes. El presidente de la compañía que gestiona el establecimiento, Rattan Keswani, reconoció ayer en una rueda de prensa que los atentados tendrán un impacto negativo en el turismo "no sólo en Bombay sino en muchos lugares del país" y aseguró que esperan cancelaciones de hasta el 35% de las reservas. "Confío en vuestro apoyo.

Busco la ayuda de todos vosotros para hacer el esfuerzo de proyectar Bombay y la India como un destino seguro", dijo Keswani. Sin embargo, la reapertura del Oberoi, establecimiento también atacado por los terroristas y situado en el mismo complejo que el Trident, llevará al menos seis meses y los costes de la reparación ascenderán a más de 400 millones de rupias (unos 8,5 millones de dólares).

Fiestas prohibidas. La vuelta a la normalidad no va a ser sencilla. Ayer mismo el Gobierno del Estado de Goa anunció la prohibición de las tradicionales fiestas en la playa desde el 23 de diciembre hasta el 5 de enero, una restricción de la que se salvan los hoteles. "La seguridad no puede estar comprometida y una prohibición de las fiestas en la playa no afectará al turismo", explicó el portavoz de la Asociación de Hosteleros y Restauradores de Goa, Gaurish Dhond.

Por su parte, mientras, el ministro indio de Asuntos Exteriores, Pranab Mukherjee, calificó ayer de "no convincentes" los argumentos aportados hasta ahora por las autoridades paquistaníes y pidió la extradición de sospechosos buscados por la India dado que el Gobierno indio acusa de los atentados de Bombay al grupo integrista Lashkar-e-Toiba (LeT), que lucha por la anexión de Cachemira a Pakistán y que tiene base en este último país, aunque Pakistán asegura que luchará contra el terrorismo e investigará los atentados ocurridos en Bombay.

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