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Deportes

Los ultras hacen de las suyas en el ‘calcio’

Cien radicales obligan a parar el Genoa-Siena al invadir una tribuna para protestar por la marcha de su equipo.

el 22 abr 2012 / 21:29 h.

Los aficionados del Genoa, durante el partido.

El árbitro Paolo Tagliavento tuvo que suspender durante unos 40 minutos el Genoa-Siena cuando se llevaban jugados ocho del segundo tiempo, después de que un centenar de hinchas locales invadiese la tribuna que se encuentra sobre los vestuarios y lanzasen varias bengalas al césped.

En el minuto 8, el técnico local, Alberto Malesani, decidió que entrase un defensor, Kaladze, por un delantero, Sculli, a pesar de que su equipo perdía 0-4. Eso hizo estallar la rabia de los ultras locales. El grupo de hinchas pasó del fondo a la tribuna central, encima de la entrada a los vestuarios, y se encaramó a las vallas de contención para, desde allí, comenzar a lanzar bengalas y amenazar a los jugadores de su equipo. Como la situación no se calmaba, el árbitro y los jugadores del Siena abandonaron el césped sin problemas, mientras que los del Genoa permanecieron en el centro del campo. El capitán, Marco Rossi, y Sculli intentaron calmar al grupo de aficionados, que en un primer momento pidieron a los jugadores que se quitaran las camisetas y las dieran a la afición. Los jugadores llegaron incluso a quitárselas, aunque luego se las volvieron a poner entre momentos de angustia y tensión. Hasta se vio llorar a Sculli y Mesto.

Los jugadores lograron calmar los ánimos de los hinchas y el Siena, el árbitro volvieron a entrar en el campo y el encuentro se reanudó. En el primer tiempo, el Siena había dominado con los goles de Brienza (17' y 37'), Destro (19') y Giorgi (47'). Con este resultado, el conjunto genovés se coloca al borde de la zona de descenso. Al reanudarse el encuentro, los ultras dieron la espalda al campo para no ver el partido, que terminó sin incidentes y en un increíble silencio, con 1-4.

LA JUVE APROVECHA EL EMPATE DEL MILAN. En cuanto al resto de la jornada, la Juventus no desperdició el favor del Milan, que no pasó del empate (1-1) en casa frente al Bolonia, y amplió su ventaja a tres puntos a falta de cinco jornadas. El chileno Vidal, autor de dos goles, encauzó el triunfo por 4-0 del conjunto turinés sobre la Roma de Luis Enrique. La situación del Milan podía haber sido peor si Ibrahimovic, en el último minuto, no hubiera evitado con su gol la segunda derrota consecutiva en casa.

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