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Los vacunados entre 1993 y 1998 tienen riesgo de sufrir paperas

Quienes se vacunaron de la triple vírica entre 1993 y 1998 no están libres de sufrir paperas. Si bien esta inyección resulta implacable para el sarampión y la rubeola, no así ocurre para frenar la infección de las glándulas salivares. Un brote de paperas que ya afecta a 559 andaluces.

el 15 sep 2009 / 01:38 h.

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Quienes se vacunaron de la triple vírica entre 1993 y 1998 no están libres de sufrir paperas. Si bien esta inyección resulta implacable para el sarampión y la rubeola, no así ocurre para frenar la infección de las glándulas salivares. Un brote de paperas que ya afecta a 559 andaluces ha dejado en evidencia esta inmunización.

El repunte resulta especialmente intenso en la provincia de Huelva, donde en los tres primeros meses del año se han registrado tantos casos como todo el año pasado: 180. ¿Por qué? "Hay un número suficiente de personas no bien vacunadas que está permitiendo la libre circulación del virus", explica José Luis Gurucelain, responsable del servicio de Salud Pública de Huelva. Y es que el ser humano es el huésped natural del paramyxovirus que origina la infección, por lo que se transmite a través de las gotitas de saliva que se producen al hablar o al toser.

Si a esto se le une el que haya un grupo de jóvenes que está flacamente protegidos, el resultado es el brote que la Consejería de Salud viene detectando desde mayo de 2007. Máxime, cuando "en aquellos tiempos los padres eran más reticentes a vacunar a sus hijos, y la triple vírica venía de una época en la que originaba muchos problemas secundarios. Tantos, que Japón dejó de vacunar a sus niños porque causaba dolores de cabeza muy intensos, encefalitis y hasta meningitis", apostilla Enrique Bernaola, miembro del comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

No obstante, no se trata de un hecho que atañe sólo al sur de España, ya que la vacuna de la cepa Rubini se puso durante la década de los 90 en todo el país. Luego cayó en desuso, ya que se sintetizó una nueva cepa, la Jeryl-Lyn, con una efectividad por encima del 95%. Sin embargo, este cambio no ha impedido que el año pasado se registrasen varios picos de infección: Navarra detectó alrededor de 1.500 contagios en seis meses, y Barcelona otros 150 en el mismo periodo.

El doctor Gurucelain subraya que estos problemas eran "medio previsibles, dado que se comprobó que el comportamiento de la vacuna, en la práctica, no era tan bueno como en un principio se demostró en el laboratorio o en los ensayos clínicos que precedieron a su aprobación por las autoridades sanitarias".

Así, la efectividad de la triple vírica de los 90 para las paperas es sólo del 60%. Por ello, el doctor Gurucelain pide a quienes fueron inmunizados entre 1993 y 1998, que consulten con su médico de cabecera si es necesario que se pongan una dosis de la nueva vacuna.

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