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Los vecinos de La Extremeña alertan de grietas en sus pisos

El Ayuntamiento niega que corran peligro y afirma que se están adoptando medidas de seguridad.

el 01 ene 2012 / 21:03 h.

Al pasar por la renovada travesía de Camas, por donde discurre la antigua autovía Sevilla-Gijón, llama la atención una serie de pancartas que cuelgan de las paredes de algunas casas de la barriada de La Extremeña. Bajo los letreros de "Los pisos del muro no son seguros" o "El muro roto. Ayto. sordo. ¡Indignados!", los vecinos de las calles Virgen del Carmen números 1, 2, y 3, y de la calle Virgen de Guadalupe número 2, protestan ante la aparición de grietas en las viviendas.

Estas casas, de los años sesenta pero reformadas, tienen en común su proximidad con la calle Ceuta, donde se ubica un muro de contención de hormigón que evita posibles derrumbes en la barriada. Una pared que garantiza la estabilidad de las viviendas de la zona, que se alzan sobre una empinada ladera de arcilla expansiva, terreno habitual en Camas por su orografía.

Pero a su ya de por sí algo compleja situación se suma la proximidad a la misma calle Ceuta de una obra, Residencial Astarté. Con 49 viviendas de protección oficial en régimen general y otras 42 de Iniciativa Municipal y Autonómica, esta construcción está promovida por la Sociedad para el Desarrollo de Camas (Sodecsa), dependiente del Ayuntamiento y participada de manera minoritaria (menos del 1,5%) por Prodetur.

A raíz de estos trabajos, que comenzaron a finales de 2010, las quejas de los vecinos aumentaron ante el temor de posibles movimientos de tierra que afectaran a sus hogares, al igual que pasara con el cercano Barrio Chato, azotado por similares problemas décadas antes y hoy día en ruinas.

Ante esta alarmante situación, la asociación de vecinos de La Extremeña se movilizó para garantizar la seguridad del barrio, manteniendo reuniones con el Ayuntamiento y solicitándole información de manera periódica sobre el desarrollo de la obra. Una preocupación que hoy día no comparten ni creen suficiente los vecinos de las calles citadas anteriormente, que le reclaman haberles ocultado información, más si cabe tras la aparición de grietas y desprendimientos de tierra hace unos meses en Virgen de Guadalupe.

Por su parte, el presidente de la asociación, Antonio Perea, se defiende de estas acusaciones, alegando haber tomado todas las iniciativas posibles para conocer y comunicar la situación desde que empezaran los trabajos. "La asociación ha actuado siempre en nombre de los vecinos, y estamos dispuestos a hacer lo que haya que hacer, pero sin enfrentamientos, y siempre buscando el diálogo", explica Perea, que afirma no compartir ni entender la actitud beligerante de los vecinos denunciantes.

Sin embargo, estos reiteran su desconfianza en el proyecto y en el Ayuntamiento argumentando la existencia de informes independientes que denuncian la falta de seguridad en el muro, y que están sirviendo de pruebas para la causa judicial abierta por la principal vecina afectada, que ha rehusado hacer declaraciones.

En este sentido, desde Sodecsa se hace también referencia a los informes técnicos con los que cuenta la promoción y que discrepan de lo sostenido por los vecinos al no detectar ningún movimiento en el terreno. "Entendemos su miedo, porque es humano, pero les garantizo que desde el primer momento el Ayuntamiento ha sido transparente, siempre informando a los vecinos -algo que corrobora la propia asociación-, y responsable, tomando todas las medidas de seguridad previas necesarias, como en la cimentación de la obra, y posteriormente las excepcionales, que se han centrado en el refuerzo del muro con tablaestacas tal y como aconsejó el informe realizado el pasado marzo por la consultora Vorsevi", explica María Ángeles Gimán, gerente de la Sociedad. "No hemos escatimado en medios y estamos tranquilos con nuestra actuación, pues ahora más que nunca podemos estar seguros de que el muro no se cae", sentencia Gimán.

Además, Sodecsa reitera que no se ha tocado el muro, tan solo para el refuerzo, y que antes del comienzo de los trabajos visitaron las casas del entorno para elaborar un acta notarial que recogiese su estado y detectar si se producía algún desperfecto para que fuera notificado al seguro.

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