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Los vecinos de La Moneda dejarán su sede situada en los bajos de un puente

Los vecinos de La Moneda vieron el primer paso de una reivindicación que piden desde hace un lustro: tener un nuevo centro social. El Ayuntamiento de Dos Hermanas ha propuesto financiar el edificio con los fondos del Estado.

el 19 dic 2009 / 20:39 h.

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De este modo, podrán tener unas instalaciones más acordes a las actividades que hacen, no como ahora que tienen que hacerlo "literalmente debajo de un puente", concretamente el de la avenida de Sevilla.

La asociación de vecinos de La Moneda es una de las más activas del entramado social de Dos Hermanas. Sus dirigentes organizan actividades todos los días de la semana. Con el tiempo esas iniciativas son cada vez más seguidas por los ciudadanos. De ahí que su sede social se les haya quedado pequeña. Sin ir más lejos el pasado viernes, los vecinos bloqueaban las puertas del salón de actos para ver un baile infantil. "Con la lluvia que caía no se podía ver a través de las ventanas o trasladar la actividad a la calle como se ha hecho otras veces", explica el presidente de la entidad, Domingo Iglesias, que se enteró ese día de la "gran noticia" para el barrio. El equipo de gobierno ha propuesto dentro de los proyectos del FEIL la construcción de una nueva sede para la entidad. Y, para ello, contaría con un presupuesto de 350.000 euros.

"No sólo es algo por lo que llevamos luchando cinco años, sino algo que se cae por su propio peso, puesto que ya esto se nos ha quedado muy pequeño", relata Iglesias, que argumenta que a la entidad de La Moneda siempre le ha ocurrido lo mismo.

Al principio las reuniones y actividades se hacían en un piso particular del medio centenar de bloques que componen la urbanización. Esa vivienda era propiedad de uno de los vecinos que lo cedía para la causa. No tardó mucho en quedárseles pequeño, ya que apenas cabían más de 20 personas. En 1999 pidieron otro sitio al Ayuntamiento, y el único que pudieron ofrecer era debajo de un puente: "Yo no estaba en aquella directiva, pero supongo que los compañeros vieron que era imposible seguir en el piso y el Ayuntamiento no nos dio más opciones", explica. Sin embargo, trató de cambiar la situación a los tres años de ser elegido presidente, en 2004: "Al principio hablé con el Ayuntamiento como una novia, para poco a poco irlos convenciendo", reconoció.

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