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Los vecinos denuncian que "hay grietas en las que cabe un brazo"

el 17 jun 2010 / 07:04 h.

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"Hay grietas en las que cabe un brazo y  losetas levantadas en algunas viviendas". Con frases como ésta expresan su indignación por lo ocurrido los vecinos afectados por el desalojo ante el riesgo de derrumbe de sus viviendas en la Macarena, que llevan denunciando la situación desde enero de 2009, según manifestó el presidente de la asociación Barqueta-Renfe, Bernabé García.

Los vecinos de esta asociación han asegurado que denunciaron la aparición de grietas en los inmuebles desalojados esta madrugada en Sevilla desde el 28 de enero de 2009, y han criticado que nunca han sido atendidas sus reclamaciones. De hecho, García ha calificado la situación como "bochornosa y vergonzosa tanto de los políticos como de los responsables de la empresa". De hecho, el presidente de la Asociación ha explicado que se asesorarán legalmente para emprender acciones legales contra la empresa y contra la Gerencia de Urbanismo.

Presisamente, el pasado lunes se personaron en la Gerencia de Urbanismo de Sevilla para informar de que las grietas se estaban agrandando, lo que reiteraron el día siguiente, aunque aseguran que no se les ha atendido en sus reclamaciones.

Ante el agravamiento del problema decidieron avisar ayer por la mañana a los bomberos y al 112, que aconsejaron paralizar la obra del aparcamiento que se construye en las cercanías sobre el mediodía, aunque finalmente no se hizo hasta las seis o las siete de la tarde, según los vecinos. 

Su hija, Rocío García, miembro también de la Asociación de Vecinos, reclama que la situación se podía haber evitado, ya que "fueron muchas las llamadas de atención". Y es que, según cuenta, fueron constantes las llamadas a Urbanismo sin obtener respuesta. "No me sirve que hoy estén aquí todos haciéndose la foto, tenían que haber estado cuando se dio la voz de alarma. Todo esto se podía haber hecho de forma tranquila, sin sobresaltos, sin sacar a personas enfermas de la cama en plena madrugada, y metiéndoles el susto en el cuerpo" se lamenta. 

Hubo algún vecino que decidió marcharse antes, como Enrique Hernández, que junto a su mujer decidió abandonar su casa, "ante el temor de que sucediera algo". Su casa, como la de tantos otros está llena de grietas "que fueron aumentando a medida que pasaba el día. Llegó un momento que la puerta ni se cerraba" concluye. Otros, como María del Socorro Vidal daba gracias porque no había víctimas mortales "y podía haber ocurrido una desgracia". Ella, como tantos otros, esperaban esta mañana poder regresar pronto a sus casas para recoger sus pertenencias. "Estoy con lo puesto, no tengo nada más. Me gustaría poder llevarme algunas cosas, toda mi vida está allí dentro" explica. 

Aunque para algunos las grietas eran más que evidentes, para otros pasaron desapercibidas. Es el caso de la vivienda de María del Socorro, donde se habían caído algunas losetas de la pared, "pero no le habíamos dado más importancia. Hasta que ayer vinieron los Bomberos y vieron fisuras que nosotros ni habíamos visto". En la misma situación estaba Ana de la Cueva, estudiante que vive de alquiler en la zona, quien tampoco percibió la "peligrosa" inclinación que había adquirido la grúa.    

Pero ante ante los ruidos interiores y los movimientos de las viviendas (que tienen una antigüedad de 45 años), los vecinos alertaron a los servicios de emergencia, que ordenaron el desalojo preventivo de una sesenta familias, con un total de un centenar de personas.

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