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Luces y sombras

el 29 dic 2009 / 17:46 h.

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Y no se equivocaron. Casi 365 días después, el Betis está en Segunda, la fractura social es admitida hasta por quienes mandan en el club, 60.000 béticos aún recuerdan que se manifestaron el 15 de junio para exigir cambios en la entidad y la jueza Mercedes Alaya continúa instruyendo la causa contra Manuel Ruiz de Lopera por un presunto delito societario.

Muy poco o nada bueno puede decir el Betis de 2009, el año en que conoció a tres entrenadores, sufrió el décimo descenso de su historia a Segunda y el estadio pide la marcha de su máximo accionista cada vez que hay partido en casa.

Lo curioso, o paradójico, o triste, es que un simple balance numérico del año revela que el Betis, a pesar de todo, ha perdido tantos partidos como ha ganado. Resulta de sumar su medio año en Primera y el otro medio en Segunda, y la extraña cuenta es tal cual: 38 partidos (22 en la máxima categoría y 16 en la de plata), 12 victorias (5+7), 14 empates (9+5) y 12 derrotas (8+4).

Incluso ha marcado más goles (57) que los que ha encajado (52). Pero así es el fútbol, como establece el insufrible tópico. El Betis está en Segunda División, y contra eso no hay nada que hacer.

Hubo hasta mala suerte

Se acumularon en el descenso del Betis, el segundo de la era Lopera, demasiadas circunstancias desgraciadas. La primera, por supuesto, es el paupérrimo rendimiento de una plantilla diseñada para pensar en Europa más que para sufrir: así lo entendió el club, que no se cansó de presumir de haber invertido 35 millones de euros en plena época de escasez en el fútbol español.

La segunda, el desatino en el banquillo: Paco Chaparro no llegó a tener al equipo en la zona de descenso, pero los dirigentes siempre lo cuestionaron; y cuando lo destituyeron, el 6 de abril, no se complicaron la vida y acudieron al técnico del filial, Josep María Nogués, con cero experiencia en Primera.

Ganó sus dos primeros partidos (Racing y Almería), pero desde ahí al final sólo fue capaz de ganar otra vez (Sporting); nunca inspiró autoridad en el vestuario, a pesar de que intentase ganarse a Emana pidiéndole autógrafos (¿?) y cruzándose apuestas, y la reacción inicial se fue por donde había venido.

Con todo lo mal que lo hizo el Betis de Sergio García, Emana, Oliveira, Mark González, Juanito o Arzu, la verdad es que el descenso, a fin de cuentas, se produjo por un cúmulo de resultados y circunstancias que justifican la alusión a la mala suerte. El Betis, al final, bajó por la diferencia de goles respecto al Getafe.

Y no sólo la diferencia de goles: por la diferencia de ¡un gol! Los dos equipos acabaron igualados a todo: sumaron los mismos puntos (42), lograron las mismas victorias (10), tuvieron los mismos empates (12), sufrieron las mismas derrotas (16), empataron en el Coliseum (0-0) y empataron en Heliópolis (2-2).

El descenso fue culpa del goal average: el Betis marcó un tanto más (51/50), pero el Getafe encajó dos menos (58/56). Y por ahí, por ese diminuto detalle, se le escapó la categoría al conjunto de La Palmera.

El descenso del Betis a Segunda se consumó el 31 de mayo después de un empate en casa con el Valladolid en la última jornada (1-1).

Lo tuvo en la mano

Una semana antes, en la penúltima, el Betis ganaba en Málaga y estaba salvado matemáticamente a un cuarto de hora del final del partido, pero un gol de Luque para el conjunto costasoleño (1-1) y otro de Bilic para el Sporting en Valladolid (1-2) acababan con el efímero sueño y aplazaban el desenlace final para la última y nefasta jornada. Son las cosas del Betis.

El hundimiento deportivo del Betis generó una reacción social inmediata e inédita. Los aficionados, hartísimos más que hartos, empezaron a moverse y el 15 de junio celebraron la manifestación más multitudinaria que se le recuerda al beticismo.

60.000 fieles exigieron a Lopera que se marchase. El máximo accionista, como era de prever, no se fue y contraatacó fichando a un nuevo entrenador, Antonio Tapia. También auguró que el paso del equipo por Segunda sería fugaz y se refirió a un futuro brillante, de Liga de Campeones.

Seis meses y medio después de aquel punto de inflexión que fue el 15-J, Lopera sigue donde ha estado los 17 últimos años, la oposición continúa esperando a la jueza Alaya y el Betis de Tapia ni siquiera figura en la zona de ascenso. Y así empieza 2010...

El mejor en el reino de los mortales

En la temporada 2008/09 el conjunto nervionense acabó tercero, de forma muy holgada e incluso certificando su clasificación para la Liga de Campeones una jornada antes del final.

Realmente nunca tuvo la opción de alcanzar al amo y señor del fútbol español y europeo, el Barcelona, pero sí que soñó incluso con la segunda posición que al final firmó el Real Madrid de Juande Ramos tras una racha espectacular con el técnico manchego en el banquillo.

Tras una primera fase de la temporada un tanto convulsa alrededor de Manolo Jiménez, con la eliminación de la Copa de la UEFA, el conjunto blanquirrojo comenzó el año con un muy buen mes de enero. Eliminó al Deportivo en octavos de final de la Copa del Rey, luego al Valencia, in extremis, en los cuartos de final, y ya en febrero esperaba la semifinal ante el Athletic, la gran oportunidad de Jiménez y del Sevilla.

Pero lo que pudo ser no fue, y lo que era una gran campaña en el torneo del KO dejó un mal sabor de boca por la triste derrota en San Mamés (3-0) y el adiós a la final.

Aquello echó tierra sobre Manolo Jiménez, que pese a todo mantenía a su equipo muy cómodo en la tercera posición del campeonato liguero.

Llegó luego abril y al Sevilla le pasó por encima el Real Madrid, y en la Feria José María del Nido casi puso en la calle de forma extraoficial al técnico de Arahal. Pero fueron efluvios del albero, y de la decepción, porque el equipo hispalense continúo con su firme deambular por la Liga hasta certificar su tercera posición y por tanto el objetivo, el pase al máximo torneo continental de forma directa.

Fue un gol de Perotti, recién subido al primer equipo, el que dio la clasificación. Para entonces el Barça y el Real Madrid ya estaban lejos, pero para entonces también había asumido ya el sevillismo y el Sevilla que los dos grandes eran inalcanzables.

Contra esta palpable realidad ha intentado, y todavía intenta, pelear la escuadra sevillista, que en esta nueva edición liguera se ha visto durante algunas jornadas de tú a tú con los dos grandes.

Idas y venidas

El plantel, con los acertados retoques de Sergio Sánchez, Zokora y Negredo, se ha hecho más competitivo, hasta el punto de perfilarse como posible alternativa al título, como posible alternativa al Madrid de Cristiano Ronaldo y al Barcelona de Messi.

Pero en el tramo final del año el Sevilla se ha desinflado algo, de nuevo, como en la primera mitad, en casa. Si en la pasada Liga perdió más partidos el conjunto nervionense como local que como visitante, en la presente se ha dejado tres absurdos empates ante el Espanyol, el Málaga y el Valladolid, y una derrota ante el Getafe, partidos que, de haberlos sacado adelante, permitirían al Sevilla estar a la altura de los dos primeros clasificados.

En cualquier caso, se mantiene el Sevilla en la más granada elite nacional y hasta europea. Ha firmado una brillante fase de grupos de la Liga de Campeones, en la que ha acabado primero de su grupo con solvencia, bien es verdad que en un grupo asequible con rivales como el Stuttgart, el Unirea Urziceni y el Rangers.

Y no solo eso, también ha mejorado el Sevilla en otra faceta que había despertado dudas en la exigente afición blanquirroja, el juego.

Tras un debate abierto por el romo estilo del conjunto nervionense, con los nuevos refuerzos, con el equilibrio de Zokora, el poder ofensivo de Negredo y la mejoría de algunos jugadores desapercibidos en la anterior temporada, el conjunto de Jiménez ha hecho los mejores partidos, probablemente, de la era del técnico de Arahal en el banquillo.

Ahora queda refrendarlo en 2010 con un gran reto, que ya tiene nombre. El CSKA de Moscú, el obstáculo hacia los cuartos de final de la Liga de Campeones, el gran objetivo.

'La Roja' expande sus dominios

2008 salió redondo:La Eurocopa que rompió el maleficio del fútbol español, el ascenso de Nadal al número uno del tenis, la hegemonía de los ciclistas españoles en las tres Grandes Vueltas, los muchos éxitos de Pekín... Un año tan redondo que puso el listón a una altura insuperable.Y, claro, las comparaciones son odiosas y el ejercicio 2009 no ha podido superar a su antecesor por más éxitos que ha sumado el deporte español y por más murallas que ha vuelto a derribar.Si el año anterior el balompié se despojó del sambenito de los cuartos de final para conquistar por fin su primer cetro continental, esta vez fue el baloncesto el que desprecintó su palmarés europeo, y de qué manera.La selección dirigida desde el banquillo por Sergio Scariolo y en la cancha por Pau Gasol se repuso de un mal inicio de Eurobasket y, cuando le tomó el pulso a la competición, arrasó a todos sus rivales hasta vengarse en la final de Serbia, a la que apabulló de forma literal (85-63) en Katowice para levantar un trofeo del que España se había quedado a un paso en seis ocasiones atrás.

Las féminas, por cierto, también habían subido al podio en la cita continental de Letonia para colgarse la medalla de bronce.
El oro en Polonia fue el broche dorado que le faltaba a la mejor generación del básket español, que ya había conocido las mieles del éxito en el Mundial y que tuvo a Pau Gasol, MVP del torneo, a su referente en la cita de Polonia. Y eso que el ala-pívot catalán ya había tenido su ración de gloria tres meses antes, a mediados de junio, cuando se convirtió con los Lakers en el primer jugador español en lucir el anillo de campeón de la NBA.
El de Sant Boi fue determinante en las Finales que dominó el equipo de Los Ángeles (4-1) ante Orlando Magic, tanto por su producción ofensiva como por su defensa sobre la estrella rival, Dwight Howard.nadal es humano. Si el baloncesto español invadió territorios inexplorados, el deporte de la raqueta no fue menos gracias, cómo no, a Rafa Nadal, que comenzó el curso tan fuerte como acabó el precedente para asaltar el trono de Australia en pleno liderato mundial y antes de que las lesiones y los esfuerzos comenzaran a pasarle factura en Roland Garros, donde el sueco Robin Soderling quebró su reinado, y Wimbledon, adonde ni siquiera pudo acudir a defender corona.El mallorquín, eso sí, remontó el vuelo en el tramo final del año y llegó en forma a la gran cita de la Copa Davis ante la República Checa, donde el cuarteto integrado por Rafa, David Ferrer, Fernando Verdasco y Feliciano López le hizo un rosco al rival. España renovó así el título conquistado ante Argentina y sumó su cuarta Ensaladera.

También los ciclistas españoles volvieron a lucirse en 2009, aunque un escalón por debajo del ejercicio previo. Esta vez no cayeron las tres Grandes, pero sí dos de ellas. Alberto Contador se impuso a los rivales en las carreteras del Tour de Francia para reeditar su triunfo de dos años atrás, pero no sólo eso, ya que también debió lidiar con las tensiones vividas en el seno de su equipo, el Astana, y el escaso apoyo que le brindó su director, Johan Bruyneel, más volcado en buscar el éxito con Lance Armstrong, quien al final tuvo que rendirse a la evidencia y consolarse con una tercera plaza muy meritoria en todo caso tras tres años retirado.

A la cuarta victoria seguida de un español en París (Óscar Pereiro y Carlos Sastre precedieron los dos entorchados del pinteño) se unió el estreno en una vuelta de tres semanas para el murciano Alejandro Valverde, quien por fin pudo asaltar la Vuelta a España en un bello duelo con Samuel Sánchez y el australiano Cadel Evans, quien luego nos dejó sin gloria en el Mundial pese al bronce de Joaquim Rodríguez.
Y si a dos ruedas los españoles volvieron a estar sobresalientes, a cuatro no hubo tanto éxito pero sí se produjeron noticias alentadoras en el mundo de la Fórmula 1. A mediados de año se confirmó la llegada a la parrilla en 2010 del primer equipo español, Campos Meta, que recientemente confirmó a Bruno Senna, sobrino del añorado Ayrton, como uno de sus pilotos.
Un mes después hizo su debut con Toro Rosso el catalán Jaime Alguersuari, el más joven debutante en la historia, con 19 años y 125 días. Y a todo esto, el bicampeón Fernando Alonso, tras una campaña discreta, fue anunciado como piloto de Ferrari por los tres próximos años. Otro gran fichaje de la Roja para que 2010 sea eso, un año diez. 

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