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Luis Fabiano, que ni siquiera viajó a La Paz, se libra del tan temido mal de altura

Dunga decidió que el delantero del Sevilla, junto a Kaká y Gilberto Silva, no viajase ayer mismo a La Paz, donde Brasil jugó y perdió a 3.650 metros de altitud.

el 11 oct 2009 / 20:09 h.

Luis Fabiano, junto a Daniel Alves en un entrenamiento de Brasil.

Con el pase al Mundial ya asegurado, el seleccionador brasileño decidió que algunas de sus estrellas, entre las que se encontraba Luis Fabiano, se quedasen en Brasil y no viajaran a La Paz, capital de Bolivia, donde ayer la canarinha se enfrentó al equipo local y al tan temido mal de altura.

Los 3.650 metros sobre el nivel del mar de la ciudad andina se convierten siempre en el enemigo más temido para todas las selecciones que juegan allí. Su altitud y la de otras muchas ciudades del continente americano ha sido siempre motivo de enfrentamiento con la FIFA, contraria a jugar en esas condiciones bajo el argumento de que puede perjudicar la salud de los futbolistas por la falta de oxígeno.

En mayo de 2007, la FIFA prohibió disputar partidos internacionales a más de 2.500 metros. Su decisión originó una batalla más allá de lo futbolístico que movilizó a países enteros -recordada fue la campaña del presidente boliviano, Evo Morales- al verse discriminados. Posteriormente, la FIFA decidió elevar el límite a los 3.000 metros. Esta nueva decisión permitía a países como Colombia o Ecuador poder acoger partidos en ciudades como Bogotá (2.640 metros) o Quito (2.800). Pero el problema no desapareció, ya que otros dos seguían perjudicados: Bolivia y Perú.

Dada la enorme repercusión internacional de este conflicto, la FIFA suspendió su prohibición de jugar al fútbol por encima de los 2.750 metros y se limitó a recomendar, por medio de su Comisión Médica, una aclimatación de una semana para altitudes de hasta 3.000 metros y de dos semanas si la altura fuese superior. Hoy en día, el organismo se remite a los diferentes estudios puestos en marcha con el fin de determinar el tiempo suficiente necesario para adaptarse a la altitud.

Uno de ellos, publicado hace unos meses, afirma que los futbolistas de regiones situadas a nivel del mar no sufren los efectos de la altura si llegan a una ciudad por encima de 2.500 metros cuatro o seis horas antes del partido. Y esto es lo que hizo Brasil, que llegó ayer mismo a La Paz.

Dunga decidió que Luis Fabiano, Kaká y Gilberto Silva se quedasen en Brasil preparando el partido contra Venezuela. Su decisión evitó, por tanto, que el delantero del Sevilla jugase en un lugar donde más de un futblista ha precisado máscaras de oxígeno para poder respirar.

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