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Luis Izquierdo y Sevilla

Quiero seguir rindiendo homenaje en estas páginas a personas o instituciones que contribuyeron durante muchos años, a veces en épocas muy difíciles, a mantener encendida la antorcha de la cultura en nuestra ciudad. Y en esta ocasión quiero referirme al director de orquesta y catedrático de nuestro Conservatorio Superior de Música Luis Izquierdo...

el 16 sep 2009 / 00:17 h.

Quiero seguir rindiendo homenaje en estas páginas a personas o instituciones que contribuyeron durante muchos años, a veces en épocas muy difíciles, a mantener encendida la antorcha de la cultura en nuestra ciudad. Y en esta ocasión quiero referirme al director de orquesta y catedrático de nuestro Conservatorio Superior de Música Luis Izquierdo, con el que la ciudad de Sevilla sigue estando en deuda.

Porque el maestro Izquierdo forma parte de la memoria viva de la historia cultural y musical de la ciudad de Sevilla de las cinco últimas décadas. Recuerdo mi época de estudiante -aquellos difíciles años sesenta-, cuando el admirado maestro coruñés mantuvo la vida sinfónica de nuestra ciudad al frente de la Orquesta Filarmónica de Sevilla (heredera de la histórica Orquesta Bética de Cámara, fundada por don Manuel de Falla), ofreciendo domingo tras domingo espléndidos conciertos en el Teatro San Fernando, en el Lope de Vega o en el Álvarez Quintero.

De esa época podría destacar algunos ciclos de integrales que forman parte de mi memoria musical, al igual que las actuaciones, con la Filarmónica de Sevilla, de solistas -algunos hoy ya figuras legendarias- de la talla de Esteban Sánchez, Jacinto Matute, José Cubiles, Jean Pierre Rampal, José Iturbi, Maria Joao Pires, Joaquín Achúcarro y un por entonces jovencísimo Rafael Orozco, que batió algunas de sus primeras armas como concertista de la mano de Luís Izquierdo.

Tras su estancia en Viena y a Salzburgo, en la que Izquierdo sería alumno del mítico Herbert von Karajan, en 1962 obtuvo por oposición la cátedra de piano (más tarde de Conjunto Coral e Instrumental) de nuestro Conservatorio Superior de Música, que desempeñaría hasta su traslado a Madrid en 1982. Durante su prolongada y fecunda estancia en nuestra ciudad, estuvo comprometido con todas las iniciativas e instituciones musicales sevillanas.

Aparte de su cargo de director titular de la Filarmónica de Sevilla, dirigió también la Asociación Coral de Sevilla y el Coro de la Universidad, colaborando con Julio García Casas en la programación de ciclos, participando en las recordadas Decenas de Música de Sevilla y dirigiendo el Miserere de Eslava de forma ininterrumpida (salvo 1984) desde 1962 hasta 2007.

Sevilla es ciudad que olvida fácilmente. Por ello he querido escribir estas breves líneas como expresión de agradecimiento, de admiración y de cariño hacia Luis Izquierdo. Él ya entró por la puerta grande, por méritos propios, en la Historia de la Música de nuestra ciudad. Ahí están las hemerotecas. Y también esos viejos programas de mano, ya algo oscurecidos por el tiempo, que todavía guardo en viejas carpetas con autógrafos de aquellos recordados solistas o del propio maestro.

Sin que él lo supiera, yo aprendí a amar y a escuchar a Mozart y a Beethoven, siendo todavía un adolescente, en sus conciertos. Y, para muchos sevillanos, eso forma parte de una vivencia muy personal y muy íntima que quedará siempre grabada en la memoria de nuestro corazón y de nuestros afectos. Muchas gracias, maestro.

Catedrático de Historia de América y miembro del Consejo Editorial de El Correo.

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