Local

Luz al final del túnel

Puede afirmarse que estemos empezando a ver las primeras señales del fin de la crisis económica? A lo que entiendo, sería en exceso aventurado formularlo de ese modo. Sí podemos decir, sin embargo, que se ha parado el primer golpe a la mandíbula del sector financiero internacional...

el 15 sep 2009 / 04:04 h.

Puede afirmarse que estemos empezando a ver las primeras señales del fin de la crisis económica? A lo que entiendo, sería en exceso aventurado formularlo de ese modo. Sí podemos decir, sin embargo, que se ha parado el primer golpe a la mandíbula del sector financiero internacional (que fueron autolesiones en muchos casos), y que las autoridades monetarias, aunque con un comportamiento dispar a uno y otro lado del Atlántico, han logrado si no restaurarla sí evitar un mayor deterioro de la confianza. A ello también ha contribuido el rescate público de entidades financieras en situación especialmente delicada como el caso notorio del Northern Rock en el Reino Unido. Por tanto (y siempre en condicional), si admitimos que la crisis crediticia tenía su origen primero en la desconfianza de los entidades bancarias hasta en sí mismas, la amplia disponibilidad mostrada por el sector público para recoger los cristales rotos -y hacernos pagar a todos sus malas decisiones en esa gestión de riesgos que se enorgullecen de ejercer, como decía hace poco el Nobel de Economía Stiglitz- debe servir como base para una recuperación hacia niveles de liquidez aceptables. Pero mientras eso ocurre, nos encontraremos con que las comentadas turbulencias financieras se dejarán sentir en la economía real durante algún tiempo, especialmente porque el consumo se retrae ante esta falta de financiación y las malas expectativas que se insinúan. Ésa va ser la constante de los próximos meses, me temo. Más aun en el caso de Europa, donde el Banco Central no teme tanto a la desaceleración como a la inflación y, de este modo, evita imitar a EEUU bajando los tipos de interés y lo deja como un recurso para más adelante. Uno casi diría que la autoridad monetaria europea observa con cariño la desaceleración económica por pensar que puede servir para ahogar la inflación.

En España, el Gobierno sí ha mostrado su intención de poner medios para cubrir este inevitable déficit de consumo con el instrumento, bien armado, de la política fiscal expansiva. Pero lo cierto es que aún no podemos saber si las medidas aprobadas hasta ahora se materializarán en una buena pista de aterrizaje para la contracción del sector inmobiliario, que sería lo deseable. En principio, para que las medidas discrecionales sean eficaces deberán cuidarse de beneficiar a los hogares con menor nivel de renta y, consiguientemente, mayor propensión al consumo. De momento se está descuidando este flanco. La otra parcela que debe cubrirse, de cara al medio plazo, es la de las políticas activas para la reconversión del personal que previsiblemente abandonará el sector de la construcción.

En cualquier caso, parece que hay consenso internacional en poner las esperanzas de una mejor recuperación esencialmente a partir de la intervención pública. Mi impresión es que el Estado saldrá de la crisis fortalecido como agente económico capaz de corregir las disfunciones que se generan en unos mercados cada vez más complejos e imperfectos. Las crecientes llamadas a favor de mayor regulación y mejores controles en las operaciones financieras, por el contrario, vienen a admitir que estos mercados no se autorregulan espontáneamente, y que la mano invisible, al menos aquí, termina trayendo más perjuicios que beneficios a nivel global.

Catedrático de Hacienda Pública

jsanchezm@uma.es

  • 1