Economía

La Junta da su visto bueno medioambiental a la reapertura de la mina de Riotinto

Se abre un periodo de 10 días para presentar alegaciones y se concederá el permiso definitivo. Entonces, ya solo faltará la autorización de Economía para que arranque la explotación.

el 19 feb 2014 / 19:44 h.

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riotLa Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía ha emitido un dictamen favorable para la concesión de la Autorización Ambiental Unificada (AAU) al proyecto de reapertura de la  explotación minera de Riotinto (Huelva) por parte de Emed Tartessus. Ahora se abre un periodo de diez días para presentar alegaciones, tras cuyo análisis, se concederá la autorización ambiental que pone fin al trámite relativo a Medio Ambiente, informó ayer la Consejería en un comunicado. La AAU supone simplificar en un único permiso todos los procedimientos administrativos de prevención y control ambiental que requieren determinadas actividades económicas y que solo afectan al impacto de estos proyectos sobre el agua, aire, suelos, flora o fauna. Emed Tartessus, propiedad cien por cien del grupo Emed Mining con sede en Chipre, eludió valorar este avance y se remitió a la comunicación de la Administración andaluza. El dictamen ambiental incluye más de trescientas condiciones de obligado cumplimiento para el promotor del proyecto, que hacen especial incidencia en la gestión del agua y los vertidos a los ríos Tinto y Odiel, la gestión de las escombreras y presas, la afección sobre la flora y la fauna, la contaminación atmosférica y acústica. En concreto, quedan prohibidos todos los vertidos sin depurar al río Tinto, por lo que estos deberán pasar por una estación depuradora, que solo podrá verter si cumple con los valores límite de emisión fijados en la legislación. Además, la contaminación que actualmente llega al río Odiel procedente de las antiguas escombreras deberá reducirse progresivamente, de manera que en el plazo de diez años esa carga contaminante desaparezca. Y es que la Junta obliga a restaurar todas las escombreras, también las correspondientes a las explotaciones antiguas que no van a ser aprovechadas, y a hacerlo «a la vez que se desarrolla la explotación minera y no al final de la misma». El objetivo es garantizar que, una vez recuperadas, se minimice así la producción de aguas ácidas como consecuencia de la lluvia. En el dictamen se incluye, asimismo, el Plan de Vigilancia y Control de los distintos valores ambientales en todas las fases del proyecto: obras, explotación, cierre y clausura, al menos durante tres décadas y también incorpora la figura del técnico ambiental residente a cargo del promotor, con la que se pretende disponer de un organismo externo, independiente y acreditado que garantice el cumplimiento y el control de los condicionantes ambientales que recojan las autorizaciones y la propia legislación. Entre esos varios cientos de medidas se recogen otras relacionadas con la protección de los hábitats y las especies de fauna y flora protegida existentes en la zona, así como la obligatoriedad de elaborar y aplicar un plan de autoprotección contra incendios forestales y las cautelas para la protección de los bienes culturales del entorno como son la Corta Atalaya y la necrópolis Tres Cruces, entre otros. Una vez superado el trámite ambiental, la última palabra corresponderá a la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, que será la que deberá otorgar la licencia a partir de la cual, entonces sí, podrán arrancar los trabajos en la mina. Eso ocurrirá unos seis meses después de esta autorización. El proyecto de Emed Tartessus, que compró la mina en mayo de 2007, implica la creación de 400 puestos de trabajo directos y otros 1.200 de carácter indirecto. Hasta la fecha, en la tramitación y preparación del proyecto, la compañía lleva desembolsados en torno a 120 millones de euros, cifra que ascenderá hasta rondar los 200 millones una vez que comience la explotación de cobre en Cerro Colorado. La explotación tiene planificados los diez años siguientes a su entrada en operación, si bien las reservas demuestran que ésta puede alcanzar los 14 años. De hecho, la compañía está haciendo sondeos (60.000 metros de perforaciones presupuestadas en 7,3 millones) que podrían derivar en un alargamiento de la vida útil hasta alcanzar los 23 años, según sus previsiones. El bajo precio del cobre provocó el cierre de la mina en el año 2000, recuerda Emed Tartessus, que ha certificado 123 millones de toneladas de mineral en reservas y 205 en recursos. Sus instalaciones cuentan con una capacidad de procesado de 9 millones de toneladas al año, un volumen que pretenden incrementar de forma progresiva. El proyecto de Riotinto está ubicado entre los municipios de Minas de Riotinto, Nerva y El Campillo, ocupa una superficie de 1.321 hectáreas para explotar las antiguas cortas de mineral de cobre, denominadas Cerro Colorado, Salomón y Filón Sur, durante un periodo de diez años.

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