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Madrid descabalga a Franco

Ya no quedan ni nostálgicos del franquismo. Este lunes, el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, presidido por Alberto Ruiz-Gallardón, retiró todos los honores que la Villa y Corte mantenía a la memoria de Francisco Franco "caudillo de España por la gracia de Dios".

el 16 sep 2009 / 05:02 h.

Ya no quedan ni nostálgicos del franquismo. Este lunes, el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, presidido por Alberto Ruiz-Gallardón, retiró todos los honores que la Villa y Corte mantenía a la memoria de Francisco Franco "caudillo de España por la gracia de Dios". El acuerdo fue adoptado por unanimidad de los tres grupos políticos representados en la Corporación. Y si digo que afortunadamente no quedan ya ni nostálgicos es porque han sido imperceptibles las escasas voces que casi ni se han escuchado de quienes critican la medida.

Somos muchos los españoles demócratas y constitucionalistas que hemos tenido a veces que explicar que nuestro talante conservador y moderado no le daba derecho a nadie a confundirnos con los neofranquistas que pululaban durante la transición y años posteriores por los vericuetos de la política o el periodismo. De ahí la injusticia histórica de que los méritos de la normalización democrática de España se adjudiquen, en ocasiones casi en exclusiva, a los sectores de la izquierda, negándose a la derecha civilizada el hecho de haber contribuido en buena medida a que la nueva Constitución fuese posible.

Madrid, sobre la que Franco hizo caer quintales de bombas y sometió a su población al hambre y la miseria, para luego fusilar y depurar a millares de ciudadanos ya en presuntos tiempos de paz, no podía seguir mirando para otro lado, sobre todo desde que el Artículo 15 de la ley de Memoria Histórica, que obliga a las administraciones públicas a retirar todos los símbolos de exaltación de la sublevación militar de 1936, urgía a la adopción de medidas como la aprobada el lunes en la capital de España.

La decisión de Ruiz-Gallardón, paradigma de lo que decimos: se puede estar en la derecha abominando del franquismo, ha de tener un efecto pedagógico sobre cientos de Ayuntamientos gobernados por el PP que aun no han dado el paso de aplicar a la letra la ley de la Memoria Histórica. Produce rubor que a estas alturas, con más de treinta años de ejemplar rodaje democrático, se den todavía muchos casos de de Corporaciones locales que se niegan a retirar los honores al dictador o que mantienen en el callejero el recuerdo de sanguinarios generalotes como puede ser el caso de Queipo de Llano, Mola, Varela, Yagüe y sus moros y tantos otros a los que, además el invicto les concedió títulos nobiliarios, a toda luces ilegítimos, que la Diputación de la Grandeza debería examinar uno por uno.

Al igual que la progresía andante -ex gauche divine- tendría que aceptar de una vez por todas que no hay dos clases de dictaduras. ¿Se imagina alguien a Franco en las fotos de las Cumbres Iberoamericanas? Claro que no, pero ahí estaba Fidel Castro que no es menos dictador ni menos represor que cualquier otro tirano. Y su régimen lleva cincuenta años sometiendo al pueblo cubano y manteniendo las cárceles repletas de presos políticos. No puede haber dos varas de medir: la misma IU que en buena hora ha visto aprobada por unanimidad su moción sobre la retirada de honores a Franco en Madrid, es incapaz de ni siquiera criticar la dictadura castrista.

Periodista

gimenezaleman@gmail.com

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