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Maeztu: “Nadie me va a dar indicaciones como Defensor, ni yo lo aceptaría”

La polémica marcha de José Chamizo lo obligó a una decisión tan rápida que apenas tuvo una noche para consultarlo con su mujer. Sus hijas se enteraron por la prensa. Mañana comparece ante el Parlamento, que lo nombrará el 12 de junio.

el 26 may 2013 / 00:00 h.

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Jesús Maeztu ha sido elegido nuevo Defensor del Pueblo andaluz. Jesús Maeztu ha sido elegido nuevo Defensor del Pueblo andaluz. Tras 10 años como comisionado del Polígono Sur, la senda hacia la jubilación viró al ser propuesto candidato de consenso a Defensor del Pueblo Andaluz. La polémica marcha de José Chamizo lo obligó a una decisión tan rápida que apenas tuvo una noche para consultarlo con su mujer. Sus hijas se enteraron por la prensa. Mañana comparece ante el Parlamento, que lo nombrará el 12 de junio. –Llevaba un año anunciando su jubilación. ¿Qué le hizo decir que sí al cargo de Defensor? –Había necesidad de consenso y todos los grupos políticos se pusieron de acuerdo en proponerme; eso, y que a esta institución le tengo mucha ilusión. Siempre lo había querido, era una espinita, y es de nuevo el germen de mi trayectoria vital, la lucha por los desfavorecidos. Además era una forma de no pasar a la jubilación completa, de aportar, tal y como está la sociedad: pensé que en vez de hablar de la crisis podía hacer algo para ayudar a salir de ella. –¿Pesó mucho saber que era el único candidato de consenso? –No sé si era el único, pero si yo reunía el consenso no podía decir que no. Con cualquier otro trabajo me lo habría pensado, con esto no. –¿Influyó que lo llamase el presidente Griñán, como en su día lo llamó el expresidente Chaves para que fuese comisionado? –No fue por quién me llamó, sino por lo que me dijo: que había consenso entre los grupos porque yo reunía los requisitos: un perfil social, una trayectoria de defensa de los débiles, ser independiente... en eso existe continuidad con Chamizo, y, como el propio Chamizo solicitó, en mi caso se completa con unos conocimientos jurídicos necesarios para esta institución. –Son muchas las similitudes con Chamizo... –Chamizo es amigo mío, hemos llevado trayectorias paralelas pero similares, elegimos trabajar con los más débiles, comenzamos en el seno de la Iglesia, en Cádiz... yo le di el relevo hace 17 años y él me lo dará ahora. En estos años ha hecho un trabajo fenomenal y ha dejado la institución consolidada. –¿Le preocupa que esperen que usted baje el tono de la crítica? –Los grupos me conocen y saben que voy a ser fiel a mi estilo, soy respetuoso con las instituciones y dialogante, pero soy independiente y tengo libertad de conciencia y de criterio. Yo he vivido una experiencia clara en el Defensor, porque estuve en una época dura en los 90, la de la pinza, y nunca me dieron una indicación, ni yo lo aceptaría. Lo he vivido y lo conozco, estoy seguro de que va a seguir siendo así, a mí nadie me va a hacer ninguna indicación de nada. Con las cosas serias no se juega, aquí no hay directrices ni mensajitos. Vamos a respetar la imparcialidad del Defensor. –Ha dicho que el Defensor no puede ser el guerrero del antifaz, que hay unos límites. ¿Es suficiente con ser un pepito grillo? –Que tenga límites no significa que sea débil. Hay que ser constante, insistente, un martillo pilón. Y yo soy muy jartible. Si no me hacen caso tendré que insistir, buscar la persuasión, el diálogo... ahí aprendí mucho del movimiento vecinal del Polígono Sur, que son constantemente exigentes. Vas a decirles que has conseguido una cosa y te recuerdan que falta otra. –¿Diez años en el Polígono Sur le han curado de espanto para lo que le espera como Defensor? –En el Polígono he aprendido mucho sobre angustias y esperanzas, me he ejercitado en el dolor y el conflicto. Si vienes empapado de esa situación estás más preparado y tienes más capacidad de aguante para afrontar lo que sea. Pero también he aprendido que desde la desesperanza no se construye, que hay que avanzar. Ahora, como Defensor, tendré que tener una mirada más amplia, porque Andalucía es una realidad más compleja y más plural. –Dijo en Canal Sur que le gustaría proponer a los adjuntos al Defensor, para evitar que cada uno hiciese su propio cortijo. Usted, que en el Polígono Sur reclamó manos libres para formar su equipo ¿podrá elegirlo ahora? –Los adjuntos son propuestos por los partidos como una forma de hacer llegar las distintas sensibilidades del arco parlamentario al Defensor. Lo deseable sería que el Defensor hablase primero con los grupos y pudiese proponerles nombres que respondan a ese perfil de equipo, y que la Cámara eligiese. Me gustaría elegirlos, pero no se puede hurtar a la Cámara esa potestad. –Ha hablado de acercar el Defensor a la calle, al ciudadano. Hay movimientos que también piden cercanía y participación, como el 15M. ¿Qué le parece? –Los estudiosos no se ponen de acuerdo en si el 15M gusta más o menos, si es sociedad civil o no, si pretende destruir el sistema o lo reproduce, si debe entrar en política... yo creo que lo que se trabaja ahí dentro, con mejor o peor suerte, son propuestas racionales, abiertas a la situación actual, como las listas abiertas o un sistema más participativo. Esas ideas necesitan cocinarse y pueden llegar al Parlamento, donde se asienta la democracia, y hacerla más abierta. El Defensor puede extraer propuestas de quienes piden más participación y hacerlas llegar al Parlamento, donde está la representación, siempre que sea en el marco de la defensa de los derechos y libertades que corresponden a su ámbito de actuación.

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