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Maeztu y el Padre Flanagan

A todos nos gustó aquella película, La ciudad de los muchachos, en la que Spencer Tracy, haciendo de Padre Flanagan luchaba en un barrio marginal por sacar a los chavales de la delincuencia.

el 15 sep 2009 / 00:32 h.

A todos nos gustó aquella película, La ciudad de los muchachos, en la que Spencer Tracy, haciendo de Padre Flanagan luchaba en un barrio marginal por sacar a los chavales de la delincuencia. Barak Obama, con muchas posibilidades de convertirse en el presidente de Estados Unidos, hace sólo unos cuantos años también trabajaba en un suburbio conflictivo de Chicago. Lo mismo que Jesús Maeztu en el Polígono Sur. Obama debió obtener éxitos como demuestra su carrera y hace unos días aparecían en prensa los logros en el Polígono Sur del Comisionado, con el profesorado del Instituto Antonio Domínguez Ortiz como un brazo muy valioso.

Esos ejemplos tienen algo en común: a todos, y a los profesores que dan clases paseando por la calle (como hacía Aristóteles), podemos calificarlos de voluntarios; hacen eso y en esos lugares porque así lo decidieron, algo importante a la hora de abordar problemas. Y ello indica que alguna medida debe tomarse para dotar a ciertos centros de enseñanza de un personal que no sólo tenga una gran cualificación académica sino, además, el perfil adecuado y la decisión de trabajar allí. Las reformas que se demandan en otros campos (judicatura, por ejemplo) quizás haya que plantearlas en éste. Las oposiciones no son ni eternas ni el único método para desarrollar con garantías un trabajo. Aquella película nos gustaba a todos porque era otro ejemplo.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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