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Magallanes del siglo XXI

Un grupo de 50 jóvenes andaluces se ha embarcado en la aventura de descubrir los lugares que visitó el navegante portugués hace cinco siglos. Río de Janeiro, su primera parada.

el 28 dic 2009 / 21:14 h.

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Hace casi cinco siglos que cinco navíos zarparon en busca de lugares inexplorados en el Nuevo Mundo. Al mando, Fernando de Magallanes, un intrépido marinero que capitaneaba a unos cincuenta tripulantes dispuestos a dar la primera vuelta al mundo a través de los mares. Una aventura que han querido revivir medio centenar de jóvenes andaluces con un viaje a Río de Janeiro, el primero de los puertos en los que arribó la expedición del navegante portugués, en el que han descubierto el verdadero sentido de trabajo en equipo que encerraba la ruta de Magallanes.

No fue fácil entonces y tampoco lo ha sido ahora. Tras la huella de Magallanes ha supuesto una experiencia de ocho días en la que chavales de entre 16 y 18 años han compartido todo tipo de experiencias. Y es que a Río no sólo han ido de turismo, que también, sino que se han metido en la piel de intrépidos exploradores que, desafiando los peligros de la naturaleza, se atrevieron a cruzar una selva casi desierta y, sobre todo, desconocida para ellos. Un viaje que les sorprendía según avanzaban los días y la ciudad les recibía con los brazos abiertos, pues hasta los políticos brasileños quisieron compartir con ellos la experiencia. El alcalde de Río, Eduardo Paes, les hizo entrega de la primera bandera olímpica de Río de Janeiro 2016. Una enseña que ayer quisieron entregar a Alfredo Sánchez Monteseirín, en un acto celebrado en el Salón Colón del Ayuntamiento, y que el alcalde recibió como muestra de "los lazos de unión" entre ambas ciudades.

En el viaje hubo tiempo también para acercarse a la realidad de los más desfavorecidos y visitar las favelas de Río. A pesar de todo, conocer la realidad de estas personas les deparó más de una sorpresa inesperada, ya que sus habitantes les devolvieron a una realidad mucho más cercana de lo que pensaban. "Llegamos un poco asustados a las favelas pero después nos dimos cuenta de que son personas como otras cualquiera a las que podemos ayudar", recordaba Carlos Corchado, uno de los expedicionarios. Una visita en la que incluso se llevaron algún susto. "Pasamos por debajo de un puente y uno de los niños de la favelas nos tiró una caja de botellines de refrescos de cola, pero no nos pasó nada", contaba Esperanza Guerrero, una malagueña con alma de auténtica aventurera.

Está claro que la experiencia de estos jóvenes fue toda una recreación del viaje de Magallanes, pues nadie puede negar que, al igual que el navegante, los chicos lidiaron con la naturaleza, con los aborígenes e, incluso, con los jefes de las tribus indígenas que los recibieron con presentes. Sin duda, toda una aventura de hace cinco siglos adaptada a la realidad de nuestros días. Volviendo a la realidad, y dejando a un lado la conquista de territorios, estos jóvenes han aprendido "nuevos valores de compañerismo y respeto entre ellos", aseguraba José Manuel Núñez, director general de la Fundación Atarazanas, que ha organizado esta ruta con la colaboración de Cajasol. Por eso los que llegaron a Río recordarán lo que han aprendido de unas personas con una cultura totalmente diferente a la suya. Así lo recuerda Antonio Marín, otro de los viajeros. "Aprendimos a valorar lo que tenemos porque allí son muy felices con poco", comentaba.

Río de Janeiro no será la única parada de esta ruta, por lo que no habrá que esperar mucho para la próxima edición. En 2010 otra expedición surcará los mares hasta el Río de la Plata. Será la ocasión perfecta para que todos los jóvenes con espíritu de exploradores se embarquen en la aventura de ser un Magallanes del siglo XXI.

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