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Magdalenas solidarias

Escolares de Bellavista facilitan desayunos a sus compañeros necesitados a través del comedor social del Dulce Nombre

el 07 dic 2012 / 23:04 h.

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Ningún niño sin magdalenas, o sin galletas, o sin foie gras para echarle a la tostada. Porque el Banco de Alimentos sí ofrece comida y los comedores sociales la dispensan, pero los pequeños de las familias más necesitadas se quedan sin desayunar, o a lo sumo con un vaso de leche pelada y mondada. Triste, pero cierto. Esto es la crisis. No lejos. En Sevilla.

El hijo dice, oye, mamá, papá, que tal compañero del cole lo está pasando mal, muy mal, que en su casa no tienen siquiera qué llevarse a la boca, y yo eso no quiero, que él es mi amigo. Fórmase un nudo en la garganta, hagamos algo, una tómbola para recaudar alimentos. Colegio Público Lora Tamayo, en el barrio de Bellavista. Son los escolares los protagonistas, quienes se hacen cargo de la encomienda, solidaridad aprendida desde la infancia.

Y miren qué mostrador de galletas, y de magdalenas, y de cereales, y de zumos, y de paté, y de piñas y melocotones en almíbar, y de leche, ésta que no falte. Y así hasta 600 kilos de alimentos con destino al comedor social de una hermandad, la del Dulce Nombre de Bellavista , que es decir también la única hermanda del centenar largo que hay en Sevilla que tiene abierto un comedor social. Desde junio pasado. Era una necesidad. Una urgencia para un barrio obrero y con mucho paro. Muchísimo. Lo relata su hermano mayor, Alfonso Lozano.

130 personas comen allí todos los días. De ellas, 42 niños. Éstos no acuden a la sede, sino que son sus padres los que les llevan a casa la comida. Y el Banco de Alimentos y Mercasevilla nutren, por supuesto, de lo básico. Pero, ay, los pequeños, ¿qué desayunan? "Algunos iban a la escuela sin desayunar siquiera. Teníamos que suplir unos productos que escaseaban, como las galletas, las magdalenas, los zumos... Qué decirle, esa primera merienda de cualquier pequeño antes de salir hacia el colegio".

Por ello, prosigue Lozano, esa tómbola solidaria se centró en facilitar el primer bocado de la mañana. Y lo mejor de todo, que los propios escolares han sido los que han protagonizado la recogida de los alimentos. Solidaridad de niños para niños. Sí, una buena cantera para la solidaridad cuando sean grandes.

600 kilos de alimentos de desayuno. El resultado de la tómbola fraternal. Lozano no cabe de gozo. Los 47 voluntarios del comedor social del Dulce Nombre de Bellavista, tampoco. Saben que con el rancho de mediodía, aquellos 42 pequeños también podrán tener su magdalena. Magdalenas de la solidaridad escolar. El lunes a primera hora no sonará en clase el vacío de las tripas.

Quienes acuden al comedor social son vecinos del barrio, apunta el hermano mayor. Y la mayoría jóvenes, entre los 20 y 30 años, los mayores no rebasan los 50. Es un barrio, explica, con una elevada tasa de paro, y con familias ahora necesitadas que hasta hace unos años vivían no con lujos, pero sí bien. Son hogares con todos sus miembros en paro, y que han dejado atrás la vergüenza de acudir al comedor social. Pero aún son más, apunta Alfonso Lozano. Son los que aún no han superado ese rubor. "No estamos hablando de indigentes, no, sino de familias enteras de Bellavista, nuestros vecinos".

Lozano recalca que son la única hermandad de Sevilla con comedor social, "otras tienen economatos, no es lo mismo; cuando nosotros lo montamos parecía una obra de locos, no era fácil gestionarlo pese a contar con el Banco de Alimentos, Mercasevilla y una ayuda del Ayuntamiento, aunque el día de la apertura, 21 de junio pasado, nuestra opinión cambió".
Tanto que el comedor social es hoy por hoy uno de los mayores orgullos del Dulce Nombre de Bellavista, y reflejo de una hermandad apegada a las necesidades reales de la sociedad, de su barrio. Y tras la respuesta de los escolares, más orgullo todavía.

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