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Magia y terror en el Circo

el 11 dic 2011 / 20:07 h.

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¿Quién es más feo de los dos?

Cruzar en pleno sarpullido navideño el Puente de los Remedios y vislumbrar una carpa negra con aires de tanatorio móvil supone poco menos que una revelación, un "¡qué es eso!" con todas las exclamaciones posibles que predispone favorablemente al curioso. ‘Eso' es el Circo de Suso Silva, más conocido como Circo de los Horrores, un espectáculo temático que recorre España y en el que el payaso parece recién salido de una novela de Stephen King, el maestro de ceremonias es un Nosferatu de afilados colmillos y los acróbatas tan pronto son niñas poseídas por el demonio como forzudos que ejecutan sus piruetas junto a una soga.

La iconografía les funciona de maravilla. Tal vez por ello su apuesta por la ciudad ha sido decidida: dos funciones diarias hasta el 8 de enero. Muy bien les debe estar yendo el boca a boca cuando son capaces de abrir su carpa de los horrores tantos días. Desde luego, todos los prolegómenos de este circo puntúan alto. La recepción del público, con sus monjes cabizbajos y su novia cadáver, con algunos locos atados con camisa de fuerza y otros ruidosos asustaviejas sierra mecánica en mano reconcilian a la concurrencia -por lo general jovenzuela, aunque se ve de todo- con aquellas mitificadas experiencias en la Casa del Terror de la calle del Infierno.

Suerte de tren de la bruja, el Circo de los Horrores pronto se revela como lo que es, un espectáculo circense en el que los colores vivos han mutado en negro de cementerio. Suso Silva, su máximo mentor y Nosferatu en la función -esto es producto nacional cien por cien- se dirige al público y provoca la carcajada fácil. Su maquillaje es para quitarse el sombrero pero sus chisten parecen sacados de una película de Fernando Esteso. El humor grueso entra bien, siempre lo ha hecho (reírse de la calva de un calvo por aquí, glorificar el volumen mamario de una mujer por allá) pero tal vez podía exigírsele más a un montaje por el que desfilan seres del averno a los que les presuponíamos un verbo más malajoso y no tan verderón.

Si se pasa por el aro del escollo prepárese a pasar un buen rato compartido con una niña algo redicha que juega a arrojar a los espectadores la cabeza de su mamá o a reírle las gracias a un tétrico payaso dispuesto a compartir sus aguijoneantes ocurrencias con inocentes víctimas del público.Los números más espectaculares vendrán de parte de dos espectaculares contorsionistas orientales que se nos presentan como niñas de El Exorcista. Y de un número de resonancias tribales que no pega mucho pero cuyos integrantes desafían al fuego arqueando sus cuerpos hasta el límite.

Pero si el Circo de los Horrores no se puede recomendar con amplitud es por culpa de una serpiente -sin dientes, sin veneno... ya se sabe- que sale como atontada y con la que el personal anima a fotografiarse -diez tristes euros mediante-.

En el Lope de Vega, Cirque Imaginaire con Storm fagocita al Circo del Sol y propone (casi) lo mismo en versión baratita. Aquí los acróbatas rizan más el rizo que en la carpa del terror y las coreografías están mucho más pensadas, pero todo lo que sucede entre ellas parece apelar a la mente de niños lobotomizados capaces de cargar con unos números de musical de colegio: malos cantantes, malos actores. De la letra mejor ni hablar.

Tampoco es que los payasos puedan aspirar a premio. No al menos mientras se dediquen a imitar durante cerca de dos horas la incontinencia verbal de Mariano Ozores. Mimbres hay: la iluminación es muy vistosa, los equilibristas, gimnastas y saltimbanquis, espectaculares y la música es original para el espectáculo. Pero entre uno y otro, y con todas las salvedades hechas, el Circo de los Horrores es más auténtico.

CIRCO DE LOS HORRORES

Lo mejor: La originalidad de la propuesta: un circo temático centrado en la iconografía de las películas de terror. El maquillaje de los actores está realmente conseguido. La carpa negra predispone al susto y la continuidad del espectáculo lo hace muy llevadero y ágil.

Lo peor: El humor de trazo grueso protagoniza muchos gags. Los números circenses no son muy espectaculares. La principal inquietud que provoca es que te saquen para hacerte alguna fechoría. Los circos con animales están en extinción: la serpiente sobra.

CIRQUE IMAGINAIRE

Lo mejor: El ambiente previo de fantasía está bien recreado con proyecciones sobre la platea. Los números de acrobacias están muy logrados y hacen olvidar que nos encontramos en el marco de un teatro clásico. Los niños parecen pasárselo bien. 

Lo peor: Es un montaje cien por cien infantil, con lo que los adultos pueden abstenerse. Los payasos insisten en imitar las humoradas trabalengüísticas de Mariano Ozores. La interacción con el público es irrelevante y el componente musical, soporífero.

DE UTILIDAD

CIRCO DE LOS HORRORES: La ‘carpa negra' de este circo se encuentra ubicada junto al Puente de Los Remedios, lugar en el que permanecerá instalada hasta el próximo 8 de enero. Hay funciones todos los días (excepto los días 24 y 31) y estas tienen lugar a las 19.00 horas y a las 22.00 horas. El espectáculo no está recomendado a menores de ocho años. Las entradas tienen un precio que oscilan entre los 15 y los 39 euros (consultar promoción en Tuenti).

CIRQUE IMAGINAIRE: La compañía francesa representa Storm en el Teatro Lope de Vega hasta el próximo domingo, día 18. Hay funciones todos los días (excepto hoy) a diversas horas: 12.00, 17.30, 19.30, 22.00 (consultar web teatrolopedevega.org). Entre semana y matinales, los precios oscilan entre los 19 y los 35 euros. Fin de semana de 22 a 39 euros.  

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