El PSOE-A sospecha que el Gobierno facilitó el escrache a Díaz

La protesta de los alcaldes del PP contra la presidenta desata otra bronca política

el 27 oct 2013 / 14:34 h.

15268248La agenda de los partidos con representación parlamentaria, PSOE, PP e IU, quedó ayer eclipsada por un solo suceso: el escrache de los alcaldes del PP de Málaga contra la presidenta de la Junta, Susana Díaz, el sábado en la X aniversario del museo Pablo Picasso. La protesta de regidores, concejales y dirigentes populares desató una bronca política tremenda. El vicesecretario general del PSOE-A, Mario Jiménez, calificó el suceso como “un acto propio de la kale borroka” y anunció que su partido pedirá la comparecencia en el Congreso del ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, para que explique por qué los manifestantes que zarandearon el coche de Díaz a la salida de su hotel sabían dónde se alojaba (por seguridad esto sólo lo conocía la Subdelegación del Gobierno en Málaga y los escoltas). Los alcaldes del PP “sabían la hora a la que salía de su hotel, algo que no podían conocer. Tenían información privilegiada y mucho nos tememos de dónde venía”, dijo Jiménez en alusión a la Subdelegación. El vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, dijo que “el escrache a Susana Díaz es un acto de la extrema derecha”, y esperó que “ni Zoido [presidente del PP-A] ni Sanz [número dos] dirigieran la protesta”. Mientras que el coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, tildó de “espectáculo lamentable” lo ocurrido y aseguró que el PP “ha perdido los papeles”. “Cuanto más enfangado salga de las noticias relacionadas con la corrupción, más papelitos como éste va a protagonizar”, advirtió. Por su parte, el secretario general del PP-A, José Luis Sanz, precipitó por la mañana una rueda de prensa que no estaba convocada para contrarrestar la lluvia de denuncias de PSOE e IU. Sanz quitó hierro al asunto, aseguró que no había sido un escrache, sino una reivindicación lógica de unos alcaldes que llevaban desde el pasado jueves encerrados en una sede de la Junta, exigiendo el pago de una deuda de 16,7 millones. Las críticas de socialistas y comunistas por el “incidente” del sábado, añadió Sanz, “pone de manifiesto que la izquierda es la única que tiene derecho a protestar en este país”. “La presidenta ha construido una película para manipular la realidad” de lo sucedido, afirmó. El popular exigió al PSOE, al servicio de seguridad y a Díaz “un poquito de tranquilidad y que se baje cuanto antes del pedestal en el que se ha subido en 50 días de Gobierno y escuche a los alcaldes”. La protesta contra la presidenta a la salida de su hotel se agravó horas más tardes en el museo Pablo Picasso. El número tres del PP de Málaga y vicepresidente de la Diputación, Francisco Oblaré, intentó entregarle personalmente a Díaz una carta-manifiesto con las reivindicaciones de los alcaldes encerrados, pero los policías que sirven de escolta a la presidenta le frenaron, le apartaron y le pidieron que se identificara, mostrando su DNI. “Me han parado como si fuera un terrorista”, se quejó Oblaré, que anunció que presentaría una denuncia por lesiones en los juzgados. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (PP), presente en ese instante, dijo ayer que nada de esto habría pasado si Díaz hubiera recogido la carta. Y el presidente del PP de Málaga y de la Diputación, Elías Bendodo, negó que fuera un “acoso” a la presidenta, y dejó claro su única intención era trasladarle “una serie de reivindicaciones justas”. “No pararemos de hacer esto hasta que la Junta reconozca y resuelva los impagos”, añadió. El PSOE de Málaga pedirá que cesen en la Diputación Oblaré y Francisca Caracuel, así como el del diputado y alcalde de Nerja, José Alberto Armijo, por “instigar” y participar en el “acoso” a Díaz.

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