Maíllo abre un nuevo tiempo en IU

La transición pacífica vivida en el congreso regional muestra una organización más madura

el 16 jun 2013 / 14:09 h.

Antonio Maíllo levanta el puño junto a sus compañeros de IU tras ser elegido Maíllo, tras ser elegido nuevo coordinador regional de IU por abrumadora mayoría IU clausuró ayer una asamblea insólita en la historia de la federación de izquierdas, no sólo por la ausencia de guerras civiles y crispación visceral que parecía inherente a la coalición, sino porque el partido, más cohesionado que nunca, ha quedado en manos de un nuevo coordinador regional, Antonio Maíllo (Lucena, 1966), que fue elegido por la mayoría más abrumadora que ha existido en los 27 años de vida de IU. El sustituto de Diego Valderas obtuvo el 83,8% de los votos, superando la marca más alta hasta la fecha que ostentaba el propio Valderas (un 74,4% de apoyos en 2008). El 16% restante, que formaba el sector crítico próximo a la CUT de Juan Manuel Sánchez Gordillo, decidió abstenerse en la votación del líder, una vez que la lista de su candidata, Encarnación Milla, fue derrotada. “Sustituyo a un gigante de la izquierda que se llama Diego Valderas Sosa. Te quiero, Diego, lo sabes”, fueron las primeras palabras del elegido, justo después de hacer sonar una caja de música con la imagen de la Pasionaria y la melodía de La Internacional, que le acababa de regalar el eurodiputado Willy Meyer. La transición pacífica que se ha vivido este fin de semana muestra una formación más madura, más consciente de que su discurso, hasta ahora teórico y tachado de utópico, puede gobernar sin excentricidades. Es un cambio de registro importante, porque lo natural en las asambleas anteriores era que IU implosionara y que las facciones que la conforman se pelearan por los maderos sueltos del naufragio. La victoria de Maíllo superó ayer los mejores augurios del candidato oficialista (se esperaba un 80%) y llegó envuelta en un halo de optimismo, alegría y éxtasis colectivo que contagió incluso a los más recios. Esta asamblea será recordada por el llanto compungido de comunistas ortodoxos y de gente tan dura y bregada en la lucha social y el movimiento obrero como Diego Valderas, como el coordinador federal de IU, Cayo Lara, como Willy Meyer o el secretario general del PCA, José Manuel Mariscal, que rompió a llorar cuando Maíllo le agradeció el respaldo decisivo del aparato orgánico. Todos, jóvenes y veteranos, han compartido los largos años de aislamiento político, han resistido como formación minoritaria, castigada por la ley electoral, aplastada por la sombra alargada del PSOE, caricaturizada por la derecha que los tilda de anacrónicos y hombres de la caverna, a veces incomprendida por mantener un discurso inconformista y rebelde que sonaba extemporáneo, otras veces acomplejada por defender en soledad, desde la izquierda, políticas que van más allá de la socialdemocracia. “Hemos recuperado el orgullo de pertenecer a IU”, gritó Maíllo tras ser proclamado vencedor. “Siempre fue una gran victoria de IU no escuchar el canto de sirenas de los neoliberales, no escuchar a los que nos decían que estábamos desfasados, que no éramos modernos, que la izquierda era otra cosa. Y aquí estamos”. Maíllo ocupa desde ayer el cargo que antes han vestido Valderas, Antonio Romero y Luis Carlos Rejón. Y primero de todos, Julio Anguita, fundador de IU convocatoria por Andalucía, primer candidato en unas elecciones. En su primer discurso el nuevo coordinador se coordinó con Cayo Lara. Ambos coincidieron en que IU se está consolidando como fuerza de Gobierno con un proyecto nacional, pero que no debe abandonar el poder de la calle, las movilizaciones, el vínculo con la sociedad civil al que la coalición “le presta la voz” en el Congreso, en el Parlamento andaluz, en los ayuntamientos. La implicación de IU en las huelgas generales contra gobiernos de PP y PSOE, en la manifestación contra la reforma laboral y en las protestas contra las supraestructuras económicas de la troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI) que imponen los recortes sociales al país han sido claves, según Lara, para que IU empiece a adueñarse del mapa político de la izquierda. “El bipartidismo está en decadencia”, dijo Maíllo, que se atrevió a reivindicar “el valor de la política, como ha demostrado la fraternidad de esta asamblea”. “Construimos una alternativa en alianza con la gente, un espacio amable que haga atractiva la participación política”, remachó. El salón plenario, con 540 delegados acreditados, se llenó de aplausos y de camaradas emocionados abrazándose. Maíllo se dirigió a los suyos para pedirles que fueran “humildes y honestos, no prepotentes”. Les contó que IU ha dejado de ser “una fuerza simpática con sólo el 5% de los votos”, y que ahora “disputa el poder a los poderosos” y la hegemonía de la izquierda al PSOE. “Quiero apelar al optimismo, a la esperanza y a través de este voto inicio una nueva etapa. Os convocamos a la alegría revolucionaria”, afirmó. En un gesto estratégico, anunció “que la ofensiva de la federación sigue adelante dirigida por Cayo Lara, con Andalucía empujando desde atrás”. El momento álgido fue cuando Maíllo se inspiró en la primavera árabe, ese movimiento civil que empujó fuera del poder a los dictadores de Túnez, Libia y Egipto hace dos años, para proclamar el advenimiento de “la primavera del sur de Europa a favor de la mayoría social”. El nuevo Consejo Andaluz de IU, máximo órgano entre asambleas, contará con 83 miembros de la candidatura de Maíllo y 16 del sector crítico, que incorpora a gente de la CUT y de Izquierda por la Base. En el Consejo se alternan miembros de la vieja guardia con nuevos rostros más jóvenes: en los primeros puestos está Valderas, Elena Cortés, José Antonio Castro y dos jóvenes de la corriente Izquierda Abierta, Lucía Márquez y Raúl García. Estos apoyaron a Maíllo con un discurso más beligerante: “IU no está en el Gobierno andaluz para salvarle el culo al PSOE, que lleva 30 años alimentando el cortijo”. La asamblea se cerró con el canto, a capella, de la Internacional, y como novedad por el aura de refundación alegre de IU sonó una canción de Monty Python, Always look on the bright side of the life (Busca siempre el lado bueno de la vida).

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