Cultura

Málaga inicia su festival con la crisis del ladrillo

el 27 mar 2011 / 20:42 h.

Fernando Tejero y Malena Alterio posan durante la presentación de la cinta.
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El decimocuarto Festival de Málaga-Cine Español, inaugurado la noche del sábado, empezó ayer la proyección de algunas de las películas que entran a concurso.  Los actores Malena Alterio y Fernando Tejero fueron los primeros en presentar sus credenciales. Se han metido en la piel de "dos pobres desgraciados" que se han visto afectados por el negocio inmobiliario a la hora de comprar la casa de sus sueños, en la película Cinco metros cuadrados del director Max Lemcke, presentada ayer en el certamen.

En concreto, se trata de Álex y Virginia una pareja que compra un piso, sobre plano, a las afueras de la ciudad en busca de precios más económicos. Han tenido que reunir sus ahorros para poder pagar la entrada y una hipoteca a 40 años, pero tienen la casa de sus sueños, incluida una terraza de cinco metros.

Sin embargo, a tan solo unos meses para la entrega de los pisos, el edificio está aún sin terminar y, además, precintan la zona y paran las obras. Ante esta situación los vecinos forman una plataforma de protesta y denuncian a la constructora, aunque, tras un año, aún sigue sin resolverse.

A raíz de ello, Álex empieza a descuidar el trabajo y a tener problemas con Virginia, por lo que la situación "es muy tensa" y el protagonista quiere una solución y actúa, en consecuencia, en su busca.

El director de la película, en cuyo reparto también se encuentran los actores Manuel Morón, Secun de la Rosa, Emilio Gutiérrez Caba, Jorge Bosch, entre otros, ha reconocido que la cinta no está basada en hechos reales pero que tiene "todos los elementos que se dan" en la vida real y que "todos reconocemos que han pasado".

En concreto, señaló que el filme cuenta cómo un "héroe anónimo" busca conseguir su sueño y su anhelo, lo que, en definitiva, "buscamos cualquiera de nosotros, como es un hogar". Sin embargo, al final "todo se convierte en un infierno".

"Es la historia de un perdedor moderno", dijo Lemcke, al tiempo que añadió que el personaje principal "sirve de símbolo, de signo de dignidad y lucha" a todos. Aún así, ha considerado que el fin no puede llegar a justificar los medios, aunque en esta historia representa un "gesto necesario" para "colocarnos en un situación de dignidad frente a los poderosos".

Por otro lado, el director de Cinco metros cuadrados ha afirmado que la película pone "el dedo en la yaga" sobre el tema de la corrupción en el urbanismo.

Sobre la preparación de los personajes, Tejero explicó que vio una entrevista de unas personas que le habían ocurrido algo parecido pero que a veces "la realidad supera la ficción y desgraciadamente es fácil contar una historia tan cercana y en un tema que está de rabiosa actualidad y que va a seguir pasando".

Por su parte, Alterio ha señalado que se documentó por Internet ya que siempre hay "alguien en una lucha", ya sea por una casa, por la factura de la luz o del teléfono. Respecto a la interpretación de su personaje, apuntó que el guión "te lleva" y que "mirándonos a los ojos nos metimos en la vida de los dos pobres desgraciados".

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