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Malestar por las coacciones de Rabat a la prensa

El Gobierno de Marruecos fue ayer el centro de las críticas de los periodistas que trabajan en ese país como corresponsales. El motivo ha sido el anuncio del Gobierno marroquí de denegar la renovación del permiso para ejercer su labor profesional a Rafael Marchante, fotógrafo gaditano de la agencia Reuters.

el 16 sep 2009 / 00:18 h.

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El Gobierno de Marruecos fue ayer el centro de las críticas de los periodistas que trabajan en ese país como corresponsales. El motivo ha sido el anuncio del Gobierno marroquí de denegar la renovación del permiso para ejercer su labor profesional a Rafael Marchante, fotógrafo gaditano de la agencia Reuters. Esta decisión supone en la práctica la expulsión del fotógrafo, según denunció éste en una carta abierta, lo que supondría la primera vez que se adopta una medida de este tipo contra un periodista español.

En un fax dirigido al redactor jefe de Reuters, el Ministerio de Comunicación de Marruecos informó de la no renovación del permiso de Marchante con el argumento de que éste ha tenido "comportamientos profesionales no conformes con la legislación vigente". El mensaje gubernamental ofrece a la agencia Reuters cubrir la plaza de fotógrafo de Marchante con otro profesional de su elección.

Ante esta medida, Marchante, en su carta explica que en 2008 ha sufrido cuatro agresiones. "Tres de los incidentes fueron protagonizados por miembros de las Fuerzas Auxiliares en Rabat, con numerosos testigos y a las puertas del Parlamento. En una de ellas los agentes rompieron mi acreditación de prensa y me robaron el equipo fotográfico, valorado en unos 6.000 euros. La última vez que me agredieron tuvo lugar en la localidad de Boya Omar, donde llevaba a cabo un reportaje, y los responsables fueron las autoridades locales", señala. A este problema, añade que en ningún momento el Gobierno de Marruecos respondió a las quejas y denuncias. Marchante en su misiva también arremete contra las autoridades españolas por no emitir una queja formal "en una actitud de pasividad absoluta que he de calificar de lavarse de manos frente a un ciudadano con pasaporte español al que dejan a los pies de los caballos".

acoso. Asimismo, explica que la carta con la que el Gobierno de Marruecos quiere escenificar su expulsión del país es sólo la gota que colma el vaso de una situación de acoso sistemático prácticamente desde que puso los pies en el reino alauí. "Me siento desamparado ante todos los abusos de unas autoridades que, para echarme de su país, llegan a alegar a la deontología profesional", concluye.

Finalmente, este fotógrafo afirma que la persecución y las amenazas contra la prensa española "es incesante, pero espero que las diplomacias de ambos países soluciones mi situación". Rafael Marchante fue premio Andalucía de Periodismo en 2002.

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