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Mañana de simulaciones

Del laberinto en el que han encerrado a Rajoy constan fotografías en las que los autores captan la conciencia de las personas enfocadas con la cámara. Puede que la mejor sea esa en la que aparece rodeado de la corte suprema del Partido Popular...

el 15 sep 2009 / 22:51 h.

Del laberinto en el que han encerrado a Rajoy constan fotografías en las que los autores captan la conciencia de las personas enfocadas con la cámara. Puede que la mejor sea esa en la que aparece rodeado de la corte suprema del Partido Popular, la de aquella mañana de las simulaciones que tanto gustan a la presidenta de la comunidad madrileña. Esperanza Aguirre refleja en su rostro una magnífica definición de la ironía y un ánimo vital que enriquece con las revueltas de la marea. El de Alberto Ruiz Gallardón asume una cadena de decepciones iniciadas en aquel congreso en el que no supo enfrentarse a la bronca montada por la marquesa. En aquella pérdida del poder regional comenzó a crecer la anatomía del desastre que azota fuerte a quienes pretenden europeizar la derecha.

Los espionajes entre Aguirre y Gallardón recuerdan las disputas familiares de Romeo y Julieta con pinceladas pandilleras de West side story. La cara de Rajoy expresa el disgusto de quien tiene que invertir mucho tiempo y talento para resolver un puzzle al que cada día añaden piezas que denuncian corrupción interna. El gallego sigue prisionero de un laberinto demasiado complejo para una persona incapaz de enfrentarse a los cepos de Aznar. Tiene varias salidas, pero todas con una trampa en cada puerta. Sólo podría sortear tanta intrigas si reuniera la inteligencia de Conan Doyle, la imaginación de Ágata Christie y la intuición de grandes jugadores del monte como Billy el niño. Parece imposible. Las tácticas gilistas de Esperanza Aguirre irán renovándose, mientras que la carta regalada por la metedura de gamba del ministro Bermejo perderá fuerza para mantener envites de semejante envergadura. Rajoy figura impreciso en la simulación, la mirada expresa que no tiene lo que quiere y que nunca volverá a ser tan feliz como aquellos días en los que se creyó presidente del Gobierno. Desconocía entonces las debilidades del legado recibido a dedo y es probable que esa sea la razón por la que sabe que tiene ligado su destino a un tiempo tan inmediato que podría cerrarse tras las vacaciones de un verano con el que más temprano que tarde caerá en la ignorancia.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

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