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Mané debe reconducir una crisis que dura ya casi un año

Un viejo zorro de los banquillos, Mané, ha sido el técnico elegido por el Espanyol para sacar adelante una delicada situación deportiva. Iván de la Peña, Raúl García y Tamudo ya no son unos críos y la crisis está a punto de cumplir un año.

el 15 sep 2009 / 19:27 h.

Un viejo zorro de los banquillos, Mané, ha sido el técnico elegido por el Espanyol para sacar adelante una delicada situación deportiva. Iván de la Peña, Raúl García y Tamudo ya no son unos críos y la crisis está a punto de cumplir un año.

El carácter caprichoso del fútbol provocó que el Espanyol fuera el líder de la competición después de que se disputara la segunda jornada. Un equipo joven, huérfano de dos grandes jugadores como Zabaleta y Riera y dirigido por un técnico de la casa, Tintín Márquez. En los albores de la competición, el conjunto catalán había derrotado de forma sucesiva por 1-0 a Valladolid y Recreativo, por lo que los aficionados espanyolistas estaban ebrios de felicidad. Venía el Espanyol de una desastrosa segunda vuelta en la temporada pasada, pero el aroma rejuvenecedor de Márquez duró más bien poco. Demasiado atado a la productividad de Tamudo y Luis García, el Espanyol ha ido perdiendo fuerza y carácter, hasta el punto de estar coqueteando con los puestos de descenso.

Como no puede ser de otra forma en el mundo del fútbol, la cuerda se rompió por el lado del entrenador. La dirección deportiva del conjunto catalán, al mando de Francisco Herrera, decidió apostar seguro y contrató a Mané, un fontanero del fútbol que lo bordó recientemente en el Athletic Club, al que salvó del descenso hace dos temporadas. Se trata de un preparador muy serio, amante de la estrategia y muy buen conocedor de la Liga española. Los conocimientos de este vasco, las ganas de reacción de un grupo cuando hay cambio de técnico y lo bien que se le da Heliópolis son los mejores argumentos de un Espanyol que llega a Sevilla con la idea de al menos amarrar un empate.

Observarán los aficionados béticos a un equipo correoso, con las líneas muy juntas y buena predisposición para la defensa, aunque con evidentes lagunas en el juego de ataque. Llega el combinado barcelonés sin Moisés, un hombre importante en el centro del campo, y sin Tamudo y Raúl García, los dos jugadores más desequilibrantes.

El Betis, por lo tanto, parte como favorito para derrotar al Espanyol y cambiar una racha que empieza a ser abusiva, pues el conjunto bético sólo ha ganado uno de los diez últimos partidos que ha jugado contra los catalanes en el Ruiz de Lopera. En Barcelona, eso sí, cambia la racha, pues los verdiblancos suelen estar entonados en Cataluña.

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