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Los estudiantes convocan hoy una protesta para reivindicar el B1 gratuito mientras en la Universidad de Sevilla, por ejemplo, se quedan 500 ayudas para cursarlo gratis muertas de risa.

el 21 oct 2014 / 11:58 h.

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examenEl Plan Europeo de Educación Superior, el conocido como Plan Bolonia, consiguió poner a toda la comunidad universitaria de acuerdo en un único punto: con este modelo, todos los estudiantes saldrían con su título debajo del brazo sabiendo un idioma. La acreditación de esta competencia lingüística (en la mayoría de los grados el nivel exigido es de un B1; el B2 –equivalente al First Certificate– está reservado para carreras con un elevado nivel técnico, caso de las ingenierías) conseguía que el sistema universitario español se equiparara con el resto de Europa. Pero Bolonia se implantó a coste cero y, a continuación, se desató una crisis económica devastadora de la que todavía España se sigue resintiendo. Éste es el contexto en el que hay que enmarcar la protesta convocada hoy a las 12.00 por el Movimiento de Acción Estudiantil en la sede del Instituto de Idiomas, en la avenida Reina Mercedes, y secundada por el Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla (Cadus). Con esta concentración, los representantes estudiantiles exigen la gratuidad del examen de acreditación del nivel B1 tanto para estudiantes de Sevilla (60.000) como de la Pablo de Olavide (10.000). Al ser obligatoria la certificación del idioma, los estudiantes alegan que debe ser tratada como una asignatura más del grado y que, por tanto, sus costes deben ser asumidos por la Universidad. Desde el Rectorado explican que los alumnos ya pagan con sus matrículas el coste de sus asignaturas y dejan muy claro el punto de partida: si se quiere el B1 gratuito hacen falta fondos y estos deben venir (sólo pueden venir) del único sitio posible: la Junta de Andalucía, que fue precisamente la que instó a todas las universidades públicas andaluzas a fijar un precio único y homogéneo al de las escuelas oficiales de idiomas. La horquilla del precio del examen que planteó oscilaba entre los 52,09 a los 71,83 euros. La Universidad de Sevilla ha fijado para este curso 2014/2015 un precio de 52,04 euros por el examen y la expedición del título. Esto supone que las tasas han subido 9,59 euros. En el caso de la Olavide, la tasa fijada es de 62,50 euros, precio que incluye matrícula del examen, posibilidad de hacer el examen completo (las cuatro partes de las que consta) y expedición de un título con validez internacional certificada por organismos competentes. Estos precios son los correspondientes al examen de acreditación. El alumno puede presentarse a una prueba de nivel y, si lo acredita, presentarse directamente al citado examen; o bien prepararse para éste en un curso o intensivo u ordinario. El precio obviamente varía. En el caso de la Olavide, el curso anual cuesta 295 euros a los alumnos de la citada universidad; 144, si se trata de uno intensivo. En Sevilla, el MAE denuncia que el curso en el Instituto de Idiomas cuesta 168 euros más los 18 de la prueba de acceso, un coste «muy por encima de cualquier otra asignatura de grado». Pero, ¿el escollo al B1 gratuito está sólo en la falta de fondos? En caso de ponerse gratuito, ¿cuántas veces debe ser gratis? Empezando por la segunda cuestión, la caja de los truenos la abrió la Universidad de Cádiz donde, tras un proceso electoral, el nuevo equipo de Gobierno ofreció el B1 gratuito en primera convocatoria. Cádiz se desmarcó así de un acuerdo andaluz y alimentó la reivindicación de los estudiantes de Sevilla y la Olavide. Sobre la primera pregunta, la vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Sevilla, Pastora Revuelta, da un dato: con fondos propios, la institución ofreció el curso pasado 600 ayudas a estudiantes para que cursaran el B1 gratis. No se concedieron ni 100. Dicho de otra manera, 500 ayudas se han quedado muertas de risa porque ningún estudiante las ha solicitado. Esto preocupa al Rectorado, así como otro dato: de los 9.032 estudiantes que cursan cuarto de grado o tienen un número importante de asignaturas en este curso (por tanto son potenciales egresados), sólo 723 (un 8 por ciento del total), tienen ya justificado su nivel de idioma. ¿La explicación hay que buscarla en una supuesta desidia o en desconocimiento de los requisitos que necesitan para graduarse? Revuelta aclara: los estudiantes conocen que deben acreditar su nivel de idiomas.«La mayoría ya vienen con la acreditación del Bachillerato pero tardan en cursarla de manera oficial; otros, simplemente, es que esperan hasta el último curso para certificar el idioma», explica la vicerrectora de Estudiantes. El director de Idiomas de la Olavide, Eugenio Fedriani, deja encima de la mesa la última reflexión: «Alguien tiene que pagar para costear la plantilla de profesores de primer nivel que tenemos en nuestro servicio de idiomas. Las cosas buenas tienen su coste».

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