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Mano dura y formación para combatir el vandalismo

Desde 1999, el Ayuntamiento busca una herramienta legal que le faculte para intervenir ante todos aquellos comportamientos que "atenten contra la convivencia". Desde el viernes tiene ese instrumento.

el 15 sep 2009 / 06:43 h.

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Desde 1999, el Ayuntamiento busca una herramienta legal que le faculte para intervenir ante todos aquellos comportamientos que "atenten contra la convivencia". Desde el viernes tiene ese instrumento, aunque no entrará en vigor hasta el otoño. No sólo se trata de dar a la Policía más capacidad de maniobra, sino de crear mecanismos de formación y prevención. Los sevillanos tenemos cuatro meses para habituarnos.

El primer artículo de la ordenanza de medidas para el fomento de la convivencia ciudadana en los espacios públicos es toda una declaración de intenciones: "Los ciudadanos tienen obligación de respetar la convivencia y tranquilidad ciudadanas y el derecho a exigirlas. Asimismo, están obligados a usar los bienes y servicios públicos conforme al destino de los mismos". Con esta base se establece todo un listado de infracciones, conductas irregulares y medidas sancionadoras y formativas. Es la normativa más ambiociosa abanderada por Sánchez Monteseirín y una de las más cercanas a la vida cotidiana de los sevillanos, que se sitúa como uno de los ejes de este mandato una vez que se ha cerrado una compleja travesía de negociaciones y debates internos prolongada más de un año.

La nueva normativa gira sobre dos ejes: la prevención y formación y la sanción. El equipo de Gobierno quiere centrar la mayor parte de sus esfuerzos en la primera parte. Es un debate de formas y de fondo, que arranca en la propia denominación de la ordenanza: es conocida como Norma Antivandalismo aunque PSOE e IU insisten en que debe denominarse Ordenanza de Civismo. El Ayuntamiento pretende poner en marcha planes de actuación por distritos, cursos escolares de formación -como los actuales de educación vial-, un programa de distinciones con remuneraciones económicas, programas sociales para mendigos y gorrillas y programas de mediación.

Pero, pese a todas estas iniciativas, el gran peso de la normativa recae sobre la Policía Local. Aunque no se ha definido si habrá o no una unidad específica -el alcalde llegó a anunciar la creación de un grupo denominado Torre del Oro-, sí habrá instrucciones claras de que hay que controlar las nuevas infracciones reguladas. Algunas ya existían, y sólo se ven reforzadas. Otras se incorporan al catálogo como respuesta a los nuevos problemas sociales.

El caso de los gorrillas es uno de los más representativos. Es además el paradigma del modelo de trabajo esbozado en esta ordenanza. Por un lado, se incorpora la posibilidad de sancionar esta práctica con multas de hasta 120 euros -siempre tras un primer apercibimiento-, pero por otro, conscientes de que difícilmente se va a solucionar así un problema más vinculado a la mendicidad y a la drogadicción que a la delincuencia, se establecen planes de reinserción y programas formativos.

Freno de raíz. Esta doble vertiente no resta a la ordenanza la capacidad de plantear mano dura en determinados casos. Por ejemplo, en todo lo referente a las conductas que degraden la dignidad de las personas. Accciones homófobas, xenófobas, acoso entre menores e incluso figuras contemporáneas como las grabaciones de agresiones en distintos tipos de dipositivos para su posterior difusión. Estas conductas pueden ser sancionadas con hasta 3.000 euros.

La Policía puede también aplicar mano dura contra las pintadas y grafitis. Y se reforzará su ya existente capacidad de actuación ante situaciones como el abstentismo escolar, las apuestas callejeras y todo tipo de conductas incívicas. En este último apartado se engloba una serie de actividades cotidianas, que en muchos casos ya podían ser apercibidas: el Consistorio ya podía sancionar por orinar y escupir en la calle, tirar una colilla, verter agua sucia o regar a deshora, sólo que desde ayer tiene la herramienta que demandaba desde 1999 para intervenir de forma decidida contra estas prácticas.

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