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Manu del Moral se empeña en que el Sevilla continúe invicto

El delantero, autor de dos goles, el segundo de ellos en el minuto 92, salva un partido que se atragantó demasiado. 

el 25 oct 2011 / 23:19 h.

Manu celebra uno de sus goles.

El Sevilla no hinca la rodilla ni cuando más difícil lo tiene. Se vio el otro día en el Camp Nou frente al mejor equipo del mundo y se confirmó ayer ante un Racing que ganaba en el minuto 92. Pero Manu del Moral, autor de los dos goles nervionenses, apareció para prolongar la condición de invicto una jornada más. Lo que ocurre es que si el empate frente al Barcelona se celebró casi como una victoria, el cosechado ante el Racing sabe casi a derrota.

El Sevilla concedió más ocasiones de gol a su adversario de las deseables, y éste no lo desaprovechó. Cuando los nervionenses, ganando 1-0, intentaban sentenciar el partido en la segunda parte, el Racing le dio la vuelta al marcador gracias a dos acciones rápidas. El equipo de Marcelino, pese al duro varapalo, no se derrumbó y Manu recogió al final el premio al esfuerzo.

El empate de ayer deja claro que cualquier despiste se paga caro. Ni siquiera el hecho de que el Racing llegase como colista lo impide. Sin intensidad defensiva, este Sevilla, y más aún con ausencias de peso, lo tiene crudo. Ahora bien: si otras veces se le echaron en falta ocasiones de gol, frente al Racing las tuvo. Pero Toño se vistió de Javi Varas . El portero mantuvo a su equipo metido en el choque, hasta el punto de darle alas para crear serio peligro aprovechando que los locales dejaban más huecos de lo que acostumbran buscando el gol.

El partido no era fácil. La ausencia en el once inicial de futbolistas como Kanouté, Negredo, Perotti o Fernando Navarro es un hándicap, por mucha plantilla que haya. Su peso específico es grande. Marcelino lo sabe, aunque esto no era lo único que le preocupaba; el desgaste sufrido en el Camp Nou también. Por ello, un gol podría valer su peso en oro.

El Sevilla salió con Cáceres como lateral izquierdo, Spahic regresando al eje de la zaga, Trochowski pegado a la banda por delante del uruguayo y Armenteros hizo de enganche con Manu del Moral. Luna, por ahora, no cuenta y Campaña repitió titularidad, esta vez en el Sánchez Pizjuán, donde la afición vio una primera parte bastante irregular por parte de su equipo. Sevilla y Racing tuvieron el control del juego a ratos y crearon peligro a balón parado o al contragolpe. Koné, Jairo y Adrián asustaron seriamente, pero entre su desacierto y el temple de Javi Varas no hicieron daño.

MANU INSUFLA AIRE. Quien sí lo hizo fue Manu. El jiennense cabeceó una falta lateral sacada a la perfección por Campaña y puso por delante al Sevilla (36'). Los nervionenses, que hasta entonces lo habían intentado a base de arreones, pudieron encarrilar el choque poco después. Esta vez, el portero que salvaba los muebles era Toño. Sus reflejos le permitieron sacar bajo palos un cabezazo a bocajarro de Spahic, tras un saque de esquina. El Sevilla está sacando mucho fruto a su potencial en el juego aéreo: cinco de sus diez goles han sido de esta guisa.

El tanto de Manu fue un alivio para un equipo que siempre tuvo problemas a la hora de evitar que el Racing le crease ocasiones. Luego, tras el descanso, su control del partido fue mayor, pero no lo suficiente. Toño apareció de nuevo para evitar que Manu marcase desde la frontal del área. El Sevilla inquietaba a ratos, con remates a veces demasiado lejanos, y esto permitió al Racing seguir en la pelea.

JARRO DE AGUA FRÍA. Quedando media hora para el final, Marcelino sacó a Negredo por Armenteros. El Sevilla buscaba el 2-0 para sentenciar el encuentro, pero de repente recibió un jarro de agua fría. Y luego, incluso otro. Diop, listo y veloz, montó una contra desde el centro sin oposición, Adrián centró con clase y Ariel cabeceó a placer para empatar el partido. Muy blando el Sevilla en esa jugada, sin que nadie supiese frenar el contragolpe ni defender el centro.

Y no quedó ahí la cosa. Una nueva acción en velocidad del Racing volvió a terminar con el balón dentro de la portería. Diop vio campo por delante y, sin oposición alguna, puso un balón interior a Jairo para que éste batiese de fuerte chut a Javi Varas. En cuestión de siete minutos el Sevilla tiró todo por la borda. Su entramado defensivo, que tan buenos resultados le ha dado, naufragaba ante el colista.

Pero los nervionenses no se derrumbaron. Toño evitó una vez más el gol tras el enésimo cabezazo de Spahic. Nervión empujó a los suyos y en un centro de Rakitic, Manu -quién si no- hizo el 2-2 para mantener al Sevilla invicto.

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