Cultura

Manuel Monteagudo desnuda a Lorca en 'Así que pasen cinco años'

El veterano cómico sevillano cambia de registro con una pieza surrealista del poeta, que estrena esta noche en La Fundición.

el 10 mar 2010 / 19:25 h.

Las obras del hotel del Algarrobico se frenaron en 2006.

Lo recordamos por 'Taí Viginia', un monólogo desopilante con más de quinientas representaciones, que transitaba entre el humor ácido, la ternura y el patetismo de un cómico que, casi catorce años después de su estreno, aspira "a más".

Se trata del actor sevillano Manuel Monteagudo, habitual últimamente en producciones ajenas, que ha decidido retomar el trabajo de su propia compañía con un ambicioso reto: la puesta en escena de Así que pasen cinco años, uno de los textos dramáticos de Federico García Lorca que forma parte del grupo de títulos "irrepresentables", según reconoce el propio autor y que, en un reto desobediente al maestro de Fuentevaqueros, se estrena esta noche en la sala La Fundición (21.00 horas).

"He decidido asumir riesgos, ponerme retos que me muevan internamente. En esta línea, Así que pasen cinco años es un texto que siempre me ha atraído porque, superando el punto de vista surrealista, "nos habla de la dificultad de vivir en el aquí y ahora, del miedo a entregarnos al amor, a crecer, a ser adultos y enfrentarnos con la propia vida, y por tanto con la propia muerte", aseguraba ayer Monteagudo en un receso de los ensayos.

Para esta ambiciosa propuesta teatral, el actor sevillano se ha rodeado "de la gente adecuada", como él mismo define a sus compañeros de viaje: la actriz Amparo Marín y el director Antonio Campos. "Nunca antes habíamos trabajado juntos, pero supe enseguida que era ella o nadie", explica Manuel Monteagudo con respecto a su compañera en el escenario.

En este sentido, esta revisión del clásico de Lorca enfrenta tan sólo a dos actores sobre un escenario semidesnudo, sobre el que transitarán la veintena de personajes que incluye el texto. Así pues, arlequines, payasos y mecanógrafas, entre muchos otros, confluirán en las interpretaciones de Marín y Monteagudo, que han dejado a Lorca al desnudo.

"El escenario es un círculo de arena que puede ser un ruedo, un pozo, un planeta, una burbuja... Y nosotros, dos personas con traje gris. Es decir, que la palabra está por encima de lo demás", explica el actor, que sí se siente satisfecho del trabajo realizado con el discurso de Lorca, que ahora "se ha vuelto mucho más comprensible". "No se trata de enmendar a Lorca, pero sí de hurgar en lo que hay dentro de ese texto tan surrealista que pueda comprenderse", añade el actor, que realiza un aviso para navegantes: "el espectáculo está pensado para lanzarle al espectador un mensaje más emocional que racional".

En definitiva -y recapitula el director de escena, Antonio Campos-, se trata de "una propuesta minimalista en la que cabría preguntarse ¿se puede hacer más con menos? Probablemente, no".

Manuel Monteagudo se aliviará de los surrealismos lorquianos con la reposición inminente (aún sin fecha cerrada) de su clásico Taí Viginia, un espectáculo de humor estrenado hace 14 años donde el público comparte una hora de la vida cotidiana de una anciana que vive sola en su viejo y destartalado piso. La demencia senil que sufre la señora provoca las situaciones más absurdas, surrealistas y cómicas, rompiendo el realismo para, a través de múltiples sorpresas, transportar al público a un final insólito.

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