Cultura

Manuel Salinas: 'Quería seguir viviendo en Sevilla'

Con peligrosos y calentitos precedentes, el Salón de los Carteles del coso maestrante volvió a ser el mejor envoltorio -y la mejor colección- para arropar la presentación del cartel que timbrará en lo artístico los festejos taurinos que se celebren en la temporada. Foto: Amparo Cáceres.

el 15 sep 2009 / 19:45 h.

Con peligrosos y calentitos precedentes, el Salón de los Carteles del coso maestrante volvió a ser el mejor envoltorio -y la mejor colección- para arropar la presentación del cartel que timbrará en lo artístico los festejos taurinos que se celebren en la temporada 2009 en el coso del Baratillo. El prestigioso creador Manuel Salinas es este año el elegido.

El teniente de Hermano Mayor del Real Cuerpo, Alfonso Guajardo-Fajardo fue el mejor presentador de las iniciativas de una corporación que no ha sido insensible a una iniciativa que "comenzó en 1994, gracias al caballero maestrante y pintor Juan Maestre, agrupando a primeras figuras del panorama artístico internacional".

Pero la presentación del cartel para 2009 llegaba precedida de la polvareda y el gafe que suscitó el trabajo del creador mallorquín Miquel Barceló para la pasada campaña. En ese sentido, Guajardo desveló que "cuando nos sentamos en el despacho, yo tenía más miedo que Salinas y le pedí que cuando tuviera el boceto me llamara antes de seguir pintando". El teniente de Hermano Mayor reconoció que llegado este punto, a los 15 días de ser realizado el encargo, el propio pintor presentó una obra que "desde ese momento ya consideré el cartel más idóneo para ese año"·

Es el mismo cartel que el prestigioso creador sevillano defendió con absoluta parquedad de palabras señalando, sin evitar ciertas dosis de ironía, que había sido realizado con "gran entusiasmo y pensando que quería seguir vinculado a la ciudad". Salinas también reconoció que se trataba de un "lapsus" dentro del estilo de su trayectorio pictórica.

Una año más, fue el prestigioso catedrático y erudito Juan Manuel Bonet el encargado de desvelar las excelencias de una obra y un autor "del que esperábamos la construcción del ambiente taurino en base a su habitual contraste de colores". Bonet, que desgranó de forma magistral la trayectoria del creador sevillano destacó su papel catalizador dentro de "la apertura de Sevilla a la vanguardia", definiéndolo como un artista que había oficiado de "embajador de la ciudad a lo que se hacía fuera". De la misma forma, Bonet señaló que su propuesta implicaba "un reto profesional al decir el mundo de los toros en este lugar y en este momento" antes de que el propio empresario de la plaza de la Real Maestranza, Eduardo Canorea, reconociera que "tiene la sufiente potencia para saber que se está hablando de toros y tiene excluído el amarillo. Creo que no se va a mojar..."

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